La atención y tratamiento de la sociedad cubana y sus
instituciones a menores con trastornos de conducta, fueron
analizadas hoy por la comisión parlamentaria dedicada a la juventud,
niñez e igualdad de derechos de la mujer.
Reunidos en el Palacio de Convenciones de La Habana, los
integrantes de este grupo permanente de trabajo reflexionaron sobre
la importancia de prevenir, para que ni en un solo caso pueda
malograrse en esa edad dorada que es la infancia.
En diálogo con especialistas, la comisión parlamentaria conoció
sobre el perfeccionamiento de las estructuras que intervienen en la
atención y tratamiento de niños y adolescentes con problemas de
conducta, labor multifactorial y compleja, rectorada por los
ministerios de Educación y del Interior.
La experiencia de las escuelas de formación integral, el trabajo
personalizado y especializado en esos centros, donde los menores
continúan estudios y realizan las mismas actividades que el resto de
sus coetáneos, fue destacada en esta sesión, como también la
atención a las familias y el seguimiento, luego del egreso.
En este retorno al tema de la prevención y atención social,
prioridad de siempre para el grupo parlamentario, se abordó la
necesidad de un trabajo cohesionado y sistémico de los actores
sociales, que debe convocar, incluso, a un quehacer de conjunto con
otras comisiones del Parlamento cubano.
Familia, escuela, instituciones, sociedad: esta es una tarea de
todos, destacaron los diputados, y consideraron vital el desempeño
de los trabajadores sociales, no sólo para identificar problemas,
sino para hurgar en sus causas, ayudar a resolverlos y atender cada
caso de manera diferenciada, pero sistemática.
Los parlamentarios rindieron tributo a la inolvidable Vilma Espín
Guillois, quien continúa siendo el alma de esta comisión de atención
a la juventud, la niñez y la igualdad de derechos de la mujer, y
recordaron su labor en favor de la protección de estos sectores.