Esta vez, el mérito consiste en hacer realidad el curso escolar,
a pesar de la enorme devastación causada por el impacto de varios
huracanes, en cuyo inventario se incluyen daños en centros de
enseñanza de casi todo el país.
Por ello, como en aquel diciembre de 1961, la celebración del Día
del Educador devino reconocimiento a quienes ejercen el magisterio
en las más duras circunstancias.
En el acto conmemorativo, efectuado en esta ciudad, Ena Elsa
Velázquez, ministra de Educación, destacó que aun cuando no se ha
podido rehabilitar un grupo importante de escuelas, la totalidad de
los estudiantes reciben clases gracias a la dedicación y el esfuerzo
de los trabajadores de ese sector, y a la ayuda de muchas familias
cubanas.
Señaló que más de 500 aulas funcionan actualmente en viviendas, y
que otro número considerable lo hace en locales cedidos por
organismos, hasta tanto se complete la recuperación de la
infraestructura dañada.
La ministra expresó que a lo largo de todo el país se han tomado
medidas para que las afectaciones a los planes de estudio sean
mínimas y de esa manera garantizar la calidad del curso escolar.
José Ramón Fernández, vicepresidente del Consejo de Ministros,
Lázara Mercedes López Acea, miembro del Secretariado del Partido,
Olga Lidia Tapia, su primera secretaria en la provincia, y el
comandante del Ejército Rebelde, Julio Camacho Aguilera, presidieron
entre otros invitados, el acto donde se entregaron reconocimientos a
trabajadores destacados, por su aporte a la formación de las nuevas
generaciones.
Entre ellas la Orden Frank País de Segundo Grado y la Medalla
José Tey —ambas condecoraciones otorgadas por el Consejo de Estado—
a cuatro docentes de la provincia.
Ena Elsa Velázquez reconoció el papel de los educadores como
sostén de la memoria histórica y de la dignidad nacional. "Los
maestros somos revolucionarios formadores de revolucionarios",
afirmó.
Destacó también los resultados alcanzados en Pinar del Río, y
elogió el papel desempeñado en la recuperación. De las 627 escuelas
que fueron dañadas en la provincia, se han rehabilitado 314, y antes
de que termine el año se espera incorporar otras 51 que resultaron
con derrumbes totales.
Este hecho permitirá el retorno a sus aulas de un número
significativo de estudiantes que hoy reciben clases gracias a las
más variadas alternativas, entre ellos más de 1 400 que lo hacen en
casas de familias.