Estas fuerzas enemigas tuvieron fuertes pérdidas y fueron paradas
en seco y rechazadas por unos 150 hombres al mando del Che. En esta
ofensiva fueron capturados 2 tanques y buena cantidad de armas y
municiones, y el ejército sufrió muchas bajas entre muertos y
heridos.
Por otra parte, mientras se frenaba la ofensiva del ejército, el
primero de diciembre, después de algunas reuniones, se firmaba el
documento conocido como "El Pacto del Pedrero" con las fuerzas del
Directorio Revolucionario, bajo la dirección del comandante Faure
Chomón y el Che, a nombre del Movimiento 26 de Julio.
A partir de creadas todas estas condiciones, las fuerzas del Che
y del comandante Camilo podían cumplir las tareas planteadas por el
Comandante en Jefe a los jefes de las columnas rebeldes en Las
Villas, del 12 de noviembre de 1958, cuando daba unas instrucciones
a las tropas rebeldes destacadas en esa provincia en las que señaló:
"las Columnas 2 y 8 del Ejército Rebelde, situadas en Las Villas,
recabando el apoyo de las demás fuerzas revolucionarias que allí
combaten, deben a su vez interceptar las carreteras y vías férreas,
para impedir el cruce de tropas enemigas hacia Oriente y evitar que
puedan retirarse las que permanezcan junto a la tiranía y queden
combatiendo en este extremo de la isla, donde virtualmente están
siendo arrollados ya por nuestras fuerzas" (1).
De esta forma, se habían creado las principales condiciones, para
bajar al llano, e iniciar la toma de guarniciones enemigas, en el
centro del país, así como inutilizar sus vías de comunicaciones de
todo tipo (carreteras, ferrocarriles, puentes, etc.).
El 1ro. de diciembre, al referirse a la situación del régimen, el
Che expresó:
"Creo que estamos al borde de un colapso. Si factores ajenos a la
nación intervienen, quizás se mantengan algo. De todas maneras, las
fuerzas populares son tan grandes, que el colapso es inevitable".
(2)
Y al ser interrogado sobre la ofensiva que iniciaba el Ejército
Rebelde en Las Villas señaló:
"Estimo necesario y vital dejar incomunicado el Occidente con el
Oriente y estimo que la ciudad de Santa Clara estará virtualmente en
nuestras manos cuando realmente se haga una ofensiva de todos los
factores revolucionarios agrupados."
En los días que siguieron a estas declaraciones, las fuerzas
revolucionarias en Las Villas, encabezadas por el Che, comenzaron
intensos preparativos de todo tipo, incluyendo el adiestramiento de
cientos de nuevos reclutas en la Escuela "Ñico López", en Caballete
de Casas. Dichos reclutas durante nuestra ofensiva, de diciembre,
fueron siendo armados por decenas y cientos, a medida que se iban
tomando uno a uno, los principales cuarteles de la dictadura hasta
estar en las puertas de Santa Clara.
Sería largo de contar para un artículo periodístico, todos los
combates y escaramuzas de todo tipo, que efectuó en diciembre de
1958 la Columna no. 8, bajo la dirección del Che en unión del
Directorio 13 de marzo y el Partido Socialista Popular y la
agrupación de fuerzas que bajo la dirección de Camilo, con su
Columna no. 2, combatía al norte este de Las Villas.
En cada uno de estos combates, emboscadas o toma de poblaciones
veíamos la enorme y patriótica colaboración de toda la población, su
ayuda en todo, en prácticos, diciéndonos dónde estaban los policías
o soldados atrincherados, dándonos agua o comida, atendiendo como
pudieran a nuestros heridos leves o trasladando a los heridos graves
a hospitales, y sobre todo ese increíble aliento, apoyo y cariño con
que nos recibían y se ponían a nuestra disposición.
De esta forma, se organizó por el Che el 10 de diciembre la toma
de la ciudad de Sancti Spíritus con fuerzas de un pelotón al mando
del capitán Armando Acosta.
Paralelamente, el grueso de las fuerzas nos dirigíamos el 14 y 15
de diciembre, a poner sitio a la ciudad de Fomento. Existía allí un
cuartel con unos 200 soldados y policías que habían tomado
posiciones en varios edificios de la ciudad, además de las tropas
que estaban en el cuartel.
El Che puso emboscadas en los principales accesos a la ciudad,
como fue en la carretera de Fomento a Placetas. Y allí en Fomento se
combatió día y noche, por espacio de 4 días, tomando lugar por
lugar, todas las posiciones enemigas.
El refuerzo enemigo para ayudar a fomento no llegó, ni de
Placetas, ni de Santa Clara, y el 18 de diciembre se rindió el
último reducto de Fomento, que fue el cuartel.
El jefe del cuartel era el teniente Reinaldo Pérez Valencia,
quien combatió bien y decidió quedarse combatiendo con el Ejército
Rebelde, bajo las órdenes del Che.
Capturamos allí más de 200 armas, el ejército tuvo 3 muertos y 9
heridos, nosotros 4 muertos (3 de ellos invasores y 5 heridos),
dentro de nuestros heridos, estaban el capitán Joel Iglesias y el
teniente Manuel Hernández, dos de nuestros más valiosos y valientes
oficiales.
Con las armas capturadas, como estaba indicado, se armaron
alrededor de 200 nuevos combatientes de nuestra escuela de reclutas.
Los prisioneros rendidos y bien tratados, los entregamos al otro día
al próximo cuartel que pensábamos atacar, que era Cabaiguán.
Esta forma de actuar, al entregar los prisioneros, creaba las
condiciones para que al próximo cuartel a atacar, llegaran un grupo
de soldados rendidos, con poco deseo de volver a pelear y
hablándoles a los otros soldados, que allí estaban, de que si se
rendían, nada les iba a pasar como a ellos, no así, si se quedaban
peleando.
Hay algo que me gustaría señalar, que demuestra los rasgos
humanos del Che y su inteligencia al actuar en los combates
previendo hasta los menores detalles.
Cuando un pelotón nuestro atacaba un cuartel, casi siempre tenía
muertos y heridos, entonces el Che, en el próximo combate, al darle
misiones ponía a ese pelotón, en un lugar de menos riesgo de acción
(una emboscada esperando un refuerzo; o de reserva para una
contingencia, etc.). Esto daba tiempo a ese pelotón, a reponer las
bajas con otros compañeros nuevos, a cambiar o reponer los jefes
heridos o caídos, y esto todos lo comprendíamos, pues así todos los
pelotones rotábamos por el combate.
El Che, además, no daba tregua ni descanso al enemigo y de esa
manera ininterrumpida, fuimos tomando en 13 días, uno a uno, un
grupo de guarniciones grandes del enemigo en Las Villas (Fomento-Cabaiguán-Guayo-Sancti
Spíritus-Placetas-Remedios-Caibarién) y en total ocupamos en estas
acciones aproximadamente unas 1 100 armas y municiones de todo tipo,
tomamos además, prisioneros a cerca de 1 000 oficiales —sargentos y
soldados. También habíamos sufrido el dolor y la pena de tener unos
13 muertos, de nuestra tropa, en estos combates, con cerca de 30
heridos.
Camilo con su Columna no. 2, por su parte, combatía en el norte
este de Las Villas y ya había tomado varios cuarteles (Meneses-Zulueta)
y había hecho grandes emboscadas exitosas al ejército y ahora
atacaba, desde el 20 de diciembre, al cuartel de Yaguajay, el cual
con unos 250 oficiales y soldados y una buena posición hacía una
fuerte resistencia.
Después de tener el Che y las fuerzas revolucionarias, tomado
todo el este de la provincia de Las Villas y de la costa norte a la
costa sur, solo faltaba para cumplir su misión: tomar la ciudad de
Santa Clara.
En mi caso por ser de Las Villas, del pueblo de Remedios, conocía
bastante bien que la guarnición de Santa Clara era grande y bien
armada, y tenía el regimiento Leoncio Vidal; la estación de policía;
la motorizada, una pista aérea militar, etc. Según datos oficiales
que conocimos después del triunfo de la Revolución, Santa Clara
tenía cerca de 3 000 oficiales y soldados; 10 tanques y tanquetas y
apoyo aéreo de 6-8 aviones; era el objetivo militar más grande que
ninguno de los atacados antes por nosotros y pensé que el Che
esperaría que Camilo tomara Yaguajay para juntos, con las otras
fuerzas revolucionarias, atacar Santa Clara, pero el Che, decidió no
darle tiempo al enemigo y atacaría a toda velocidad.
En la noche del 27 de diciembre, estando emboscado en la
carretera de Santa Clara a Camajuaní, recibí una nota del Che, en la
que me indicaba explorar con mi pelotón toda la carretera de
Camajuaní, hasta la entrada de Santa Clara. Me ordenaba, además, que
tomara la Universidad y lo esperara allí, al amanecer del 28 de
diciembre y así lo hice.
Luego supe que esa noche el Che se reunió con el resto de los
jefes de pelotones y los jefes de las fuerzas del Directorio
Revolucionario 13 de marzo y les informó su decisión de atacar Santa
Clara y las ideas de cómo pensaba hacerlo. Señaló cómo tenía en
mente impedir los refuerzos que vinieran de La Habana, con las
fuerzas del comandante Víctor Bordón, emboscándolo en el pueblo de
Santo Domingo.
El ejército de Batista en Santa Clara, además de estar en el
regimiento Leoncio Vidal había decidido defender la ciudad por
posiciones. Tenían tomados unos 8 edificios que dominaban una parte
de la ciudad cada uno. El cuartel 31; la motorizada; la estación de
policía; la audiencia; la cárcel, el gran hotel; el gobierno
provincial y como si esto fuera poco, hacía uno o dos días, había
llegado de la capital un tren blindado, con unos 20 carros y dos
locomotoras con unos 350 soldados y armamento para 500-600 hombres
en su interior. Este tren tenía como objetivo seguir hacia oriente y
como no pudo pasar por los puentes volados del ferrocarril por
nosotros, se quedó estancado a la salida de Santa Clara para Oriente
y estaba estacionado en la falda de una loma que se llama El Capiro,
a medio kilómetro al este de Santa Clara.
En este momento del mes de diciembre se combatía en todo Oriente,
la Columna no. 1, al mando del Comandante en Jefe Fidel Castro,
tomaba a Palma Soriano el 27 de diciembre, a solo 40 kilómetros de
Santiago de Cuba.
Santiago estaba cercado; al igual que las guarniciones de
Guantánamo, Bayamo, Holguín y Las Tunas.
En estas condiciones comenzó la batalla de Santa Clara el 28 de
diciembre de 1958.
Durante cuatro días las fuerzas revolucionarias de unos 400-500
hombres, fuimos distribuidos por el Che para atacar y tomar cada uno
de los ocho puntos de resistencia del enemigo en la ciudad, para
posteriormente atacar el regimiento Leoncio Vidal, el cual era
hostigado.
No es fácil en pocas ideas poder relatar las múltiples acciones y
hechos patrióticos y valerosos vividos por todos nosotros en esos
días en esta batalla.
Sí puedo afirmar, que la audacia desplegada por el Che al atacar
Santa Clara, después de la toma de Remedios y Caibarién, no le dio
tiempo al enemigo a poder reaccionar atrayendo tal vez, otras
fuerzas del resto del país.
Por otro lado debo destacar que ninguno de los oficiales más
viejos de nuestra columna guerrillera tenía experiencia en la lucha
en las ciudades y el Che continuamente nos daba ideas de cómo
desarrollar esta guerra. Ejemplo de ello fueron sus indicaciones de
cómo luchar contra los tanques, atravesando carros, camiones y
guaguas en las calles y con botellas de gasolina encendidas
tirárselas desde las azoteas, o atravesando casas, rompiendo las
paredes con mandarria, cuando no se podía avanzar por la calle, como
se hizo frente a la estación de policía de Santa Clara o cuando
indicó levantar la línea del tren para descarrilar el tren blindado;
o hacer un uso móvil de la bazuca para la lucha contra los tanques
dentro de la ciudad, o cómo organizar la cacería de los
francotiradores enemigos en el combate.
De todo esto y más podemos hablar sobre las enseñanzas del Che y
sus ideas, pero por sobre todas las cosas, su presencia física
constante, valiente y arriesgada, en los lugares en que combatíamos
y en que luchábamos. Nos controlaba, nos daba ideas de cómo
combatir, nos alentaba a todos y nos comprometía, a hacer aún un
mayor esfuerzo por ganar aquella batalla rápido.
Hay algo que no puedo dejar de mencionar, el excelente
comportamiento, valiente y patriótico de toda la población de Santa
Clara en estos días difíciles y heroicos del combate por la ciudad.
La aviación de la tiranía golpeaba día y noche; no había
electricidad en la ciudad; no había agua; todo el tiempo las
familias bajo el tiroteo y aun así toda la población nos daba su
apoyo, ayuda y cooperación, nos ofrecía comida, agua, nos daba
refugio en su casa, abriendo puertas cuando venía un tanque o
tanqueta por la calle y también nos daba información de los
francotiradores enemigos. Fueron unos días en que en Santa Clara
brilló el patriotismo y la valentía de todos en la lucha por
derrotar la tiranía.
Así fueron las acciones del Che y su tropa en diciembre de 1958,
en Las Villas.
Al recordar todos estos hechos 50 años después, nos llenamos de
emoción y sano orgullo revolucionario por lo que se hizo y por lo
que estamos seguros se volvería a hacer si nuestra Patria es
agredida.
Gloria eterna a los 16 compañeros nuestros que cayeron
combatiendo en santa clara y a las decenas de civiles que fueron
víctimas inocentes de las acciones del ejército y de la aviación de
la dictadura en todos estos combates.
(1) archivo del instituto de historia de cuba, instrucciones de
fidel a los jefes de columnas, del 12 de noviembre de 1958.
(2) archivo del instituto de historia, versión taquigráfica de
las declaraciones del che transmitidas por radio, el 1ro. de
diciembre de 1958.