.— El presidente
George W. Bush y el vicepresidente Richard Cheney erosionaron el
equilibrio de poderes entre la Casa Blanca y el Congreso, denuncia
hoy el diario The New York Times.
Hay que rescribir la historia tomando en cuenta las declaraciones
de Cheney en entrevistas difundidas en días recientes en medios
informativos estadounidenses, ironiza el influyente rotativo.
Para el vicepresidente, la invasión de Iraq fue exactamente lo
correcto, no una guerra innecesaria que engañó a los
norteamericanos, precisa el editorial.
Para Cheney, los horrores de Abu Ghraib, en Iraq, no fueron el
resultado de la decisión del Pentágono de autorizar abusivas e
ilegales técnicas de interrogatorio, apoyadas por él, indica el
periódico.
Mientras, el congresista demócrata Jerrold Nadler de Nueva York
instó al fiscal general Michael Mukasey nombrar a un abogado
independiente para investigar al vicepresidente Richard Cheney por
autorizar la tortura contra prisioneros, señaló este lunes Democracy
Now.
Nadler es el presidente del Subcomité Judicial sobre la
Constitución, los Derechos Civiles y las Libertades Civiles, refirió
la radioemisora comunitaria.
La semana pasada durante una entrevista con la televisora ABC
News, Cheney defendió la utilización de técnicas abusivas por parte
de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), indicó la fuente.
También, un informe bipartidista del Comité de Servicios Armados
del Senado de Estados Unidos insta a enjuiciar a otros altos
funcionarios por autorizar el empleo de técnicas abusivas contra
reclusos.
El documento pide procesar judicialmente al ex secretario de
Defensa Donald Rumsfeld, su abogado William Haynes, así como al ex
consejero legal de la Casa Blanca Alberto Gonzales y David Addington
ex jefe de personal del vicepresidente estadounidense.
El reporte oficial muestra cómo las órdenes de estos hombres
provocaron lo ocurrido en prisiones de Iraq, Afganistán y en la base
norteamericana de Guantánamo, territorio ocupado en contra de la
voluntad del pueblo y el gobierno cubanos.
Los métodos de interrogación como desnudar a los detenidos,
llevarlos a una situación de estrés y usar perros adiestrados para
intimidarlos aparecieron en Iraq después de que su uso fuera
autorizado en Afganistán y en Guantánamo, añade el informe.
El escándalo del maltrato a detenidos en Abu Ghraib, Iraq, y las
revelaciones posteriores de interrogatorios ofensivos por parte de
Washington generaron protestas a nivel nacional e internacional.
Sin embargo, la Casa Blanca negaba la práctica de métodos
violentos en los mencionados centros de detención.
Por su parte, el presidente electo estadounidense, Barack Obama,
insistió en poner fin a la tortura en Guantánamo y otros centros de
detención antes de las elecciones legislativas de noviembre de 2010,
de acuerdo con una entrevista difundida en el más reciente número de
la revista Time.