La Escuela Cubana de Ballet triunfa en Atenas

Miguel Cabrera Especial para Granma

ATENAS.— Linda acogida nos dieron en bella función, aunque hubo que ganarse a un público especial. Ya lo había afirmado el diario Expreso: "En Grecia, las Navidades reclaman alegría y el Teatro Megaron lo ha entendido así al invitar al prestigioso Ballet Nacional de Cuba, que trae belleza, alegría, música y hermosa danza, de la mano de su legendaria fundadora, Alicia Alonso".

La Sala Tanti, la principal del Complejo Cultural Megaron, se llenó de un público expectante por comprobar el arte de una compañía ausente de los escenarios griegos por más de 25 años. Al abrirse la cortina, la escena quedó iluminada por la bella escenografía de Salvador Fernández para Don Quijote, animada rápidamente por la nueva generación de bailarines que integran el actual elenco del BNC.

Podía sentirse, en el respetuoso silencio inicial, la atención prestada al desempeño artístico de los cubanos. Los griegos, tan amantes y conocedores del folclor, dispensaron sus primeros aplausos a las seguidillas y el fandango, interpretados de manera brillante por el cuerpo de baile. En el acto II, las actuaciones de Regina Hernández (Graciosa, la gitana), Amaya Rodríguez (Reina de las Driadas) y Aymara Vasallo (El Amor), fueron acogidas muy calurosamente. Sin lugar a dudas, el exigente público analizaba la aureola de fama que precedía al conjunto y, poco a poco, fue entregándose a la magia de los bailarines cubanos.

Desde su primera salida en el Acto I, una brillante Viengsay Valdés, comenzó a apoderarse de ellos con su entrega artística y la bravura técnica que la caracteriza: giros lentos y rápidos, balances sostenidos y, sobre todo, mucho estilo. A su lado Romel Frómeta hizo gala de sus muchas virtudes, tanto en sus variaciones como en los pas de deux, especialmente en el del Acto III, en que la audiencia estalló en una estruendosa y cálida ovación.

Javier Torres (El torero Espada), Félix Rodríguez (Lorenzo), Ernesto Díaz (Camacho) y Alejandro Vireyes (el joven gitano) lograron también desempeños muy notables.

Al finalizar la función, escoltada por Frómeta y Torres, apareció en escena Alicia Alonso, quien entre flores y vítores, con la audiencia puesta de pie, puso punto final a una noche de retos. Pero una vez más la Escuela Cubana de Ballet revalidaba su excelencia mundial.

 

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