La labor educativa es el sostén de las ideas de un pueblo, su
respaldo espiritual y la garantía de la continuidad de su legado.
El magisterio cubano que tiene en José Martí, José de la Luz y
Caballero, Enrique José Varona y otros tantos precursores, savia y
herencia, es hoy orgullo y paradigma del mundo entero.
Fue la educación del pueblo, una de las primeras tareas de la
Revolución triunfante. Consecuente con el principio martiano de ser
cultos para ser verdaderamente libres, la enseñanza se desbordó
hasta el último rincón del país hasta donde jamás brilló su luz, en
sucesivas etapas de la pseudorepública. Tan titánica labor que fue
abonada con la sangre de Manuel Ascunce y Conrado Benítez dio como
fruto la declaración de Cuba como primer país libre de analfabetismo
en América Latina.
Presentes hoy en el empeño de convertir a nuestro país en el más
culto del mundo, los educadores cubanos están en la primera
trinchera de la Batalla de Ideas. Los profesores integrales y
maestros emergentes, como continuadores de aquel ejército de jóvenes
que se volcó a la Campaña de Alfabetización, constituyen ejemplo de
la continuidad de la obra, en su diario bregar y entrega sin límites
a tan noble causa. Igual destaque merecen los que se han mantenido
en las aulas y los que se reincorporan después de su jubilación.
Los Comités de Defensa de la Revolución, conscientes de que
resulta decisivo en los momentos actuales fortalecer el papel de la
escuela en la formación de la nueva generación y del papel que
debemos desempeñar junto a los educadores en la formación de
valores, se sienten orgullosos de contar en su membresía con
nuestros maestros y profesores.
Reciban ustedes, forjadores de un mundo mejor nuestro
reconocimiento.
En nombre de los más de 8 millones 400 mil cederistas que
integran los Comités de Defensa, reciban nuestra felicitación por el
Día del Educador. Junto a ustedes, continuaremos esta batalla cada
vez
MÁS UNIDOS Y COMBATIVOS
DEFENDIENDO EL SOCIALISMO
Secretariado Ejecutivo Nacional