Inolvidable
acto aquel del 22 de diciembre de 1961. Cuba coronaba del mejor modo
el Año de la Educación al proclamarse territorio libre de
analfabetismo. El líder de la Revolución entonces expresaba: "ningún
minuto de tan legítimo orgullo y de gloria como este en que cuatro
siglos y medio de ignorancia han sido demolidos".
Así se ganaba una batalla imprescindible para el desarrollo del
país, pero solo era la primera. A ella siguieron en el orden
educacional la formación masiva de maestros en todos los niveles de
enseñanza, para brindar su esfuerzo en Cuba y en cualquier sitio de
la Tierra.
Hoy por muchas latitudes se extiende el programa cubano Yo sí
puedo, gracias al cual millones y millones de seres humanos han
aprendido a leer y escribir. En nuestro continente, además de Cuba,
ya son libres del flagelo del analfabetismo Venezuela, desde el año
2005, y muy recientemente Bolivia, nación que tras una campaña de 33
meses alcanzó el objetivo.
Para continuar abriendo páginas de educación y cultura, el
gobierno boliviano ha decidido cooperar de inmediato con Paraguay,
inmerso hoy día en una campaña para derrotar la ignorancia.
Tales éxitos vienen a confirmar las palabras de Fidel en el
memorable encuentro de hace 47 años "...cualquier pueblo del mundo
es capaz de realizar las más inconcebibles proezas cuando rompe las
cadenas que lo atan a la esclavitud, cuando rompe las cadenas que lo
atan a la explotación, cuando rompe las cadenas que lo atan al
coloniaje, al vasallaje, a la dependencia y al imperialismo".