La Habana, 22 de diciembre del 2008
Año 50 de la Revolución
Queridos trabajadores y trabajadoras de la Educación:
Deseamos estar entre los primeros en hacer llegar nuestro saludo
y felicitación a los educadores y trabajadores de la Educación, que
merecidamente celebrarán una nueva jornada nacional de homenaje.
Reciban el reconocimiento del pueblo por la dedicada labor que
desempeñan.
El Ministerio de Educación, de conjunto con las organizaciones
políticas y de masas y los organismos del Estado, se disponen a
rendir el justo homenaje a quienes tienen el encargo social junto a
la familia, de educar —día a día— al principal y más grande recurso
con que cuenta el país: el ser humano.
Nuestro saludo y reconocimiento especial va dirigido a todos
aquellos que en momentos difíciles, han puesto a un lado sus
tristezas y problemas personales para enfrentar, junto a los
estudiantes, padres y toda la comunidad, los terribles daños
ocasionados por huracanes como Gustav, Ike y Paloma.
Sin el esfuerzo y el sacrificio, sin la creatividad y la
perseverancia, no hubiera sido posible, en tan breve tiempo, el
reinicio del curso escolar en todas las provincias, sobre todo en
las más afectadas, pues los daños fueron considerables.
Pero muy considerable también ha sido el espíritu de vanguardia,
de unidad y de organización, mostrado por los educadores y por el
pueblo en general; lo que ha hecho posible que apreciemos hoy la
solidez alcanzada por nuestro sistema social.
Los educadores no han estado solos, ni en la lucha contra las
inclemencias del tiempo, ni en la búsqueda de soluciones para el
continuo perfeccionamiento de nuestro sistema educacional.
Es digno destacar el trabajo desarrollado por el ejército de
jóvenes profesores egresados de nuestras aulas y por aquellos que
aún se preparan para dedicarse a la honrosa tarea de educar a las
futuras generaciones de cubanos y cubanas. Ellos, unidos a los
jubilados reincorporados, miembros de los contingentes y a todo el
personal que labora por la educación, han estado presentes en
disímiles lugares y situaciones complejas, para lograr el
mejoramiento progresivo de las condiciones docentes que tuvieron que
enfrentar la mayoría de las escuelas del país en el periodo más
activo de los huracanes.
No podemos dejar de significar las muestras de solidaridad por
parte de muchas familias y comunidades, en la búsqueda de
alternativas para que niños y jóvenes se incorporaran al proceso
docente, algunos ofrecieron sus casas, parte de sus centros de
trabajo, contribuyeron a la transportación, alimentación y cuidado
de los estudiantes, otros atendieron a miles de evacuados en los
centros educacionales; pero también, hermanos de diferentes países y
organizaciones internacionales y no gubernamentales dieron muestras
de apoyo fraternal y ofrecieron importantes donaciones y hasta su
fuerza laboral especializada para resolver sobre todo problemas
constructivos.
¡... Ha de desearse, y de ayudar a realizar, cuanto acerque a los
hombres y les haga a vida más moral y llevadera. Ha de realizarse
cuanto acerque a los pueblos!, expresó Martí.
Por eso hoy nos complace felicitar a todos aquellos que, como
parte de nuestro pueblo aguerrido, brindaron, desde cualquier parte,
su aporte al desarrollo y continuidad a esa gran obra que es la
Educación.
¡Felicidades compatriotas! Éxitos en todos los órdenes de la vida
y recibamos llenos de esperanzas y de júbilo revolucionario, desde
esta jornada del educador, al año 2009 que ya se avecina.
Saludos revolucionarios,
Ena Elsa Velázquez Cobiella
Ministra de Educación