.—
El Consejo de Seguridad de la ONU autorizó hoy a sus Cascos Azules
en la República Democrática del Congo (RDC) a desbaratar la
capacidad militar de los grupos rebeldes que operan en el oriente de
ese país africano.
Esta es la primera vez que los efectivos de la Misión de la ONU
en Congo (MONUC, por sus siglas en francés) reciben instrucciones
para contener la grave espiral de violencia que conmueve a las
provincias orientales de ese país desde septiembre último.
Por el momento, la MONUC cumplía a duras penas el mandato de
proteger a la población civil y asegurar las operaciones de ayuda
humanitaria en medio de los enfrentamientos entre tropas del
gobierno y grupos rebeldes en Kivu Norte, Ituri y Kivu Sur.
Una resolución aprobada por los 15 miembros del Consejo de
Seguridad ratifica esa responsabilidad de la MONUC, pero también la
autoriza a organizar las operaciones necesarias para desbaratar la
capacidad militar de los grupos armados ilegales.
Fuerzas del gobierno del presidente Joseph Kabila se encuentran
en jaque por una ofensiva desatada desde septiembre último por los
rebeldes tutsis del Congreso Nacional para la Defensa del Pueblo (CNDP),
que lidera Laurent Nkunda.
Un reporte de la ONU denunció la semana pasada que el gobierno de
Rwanda apoyaba a los rebeldes del CNDP con el reclutamiento de
efectivos, asesoramiento militar y logística.
Otros grupos armados en territorio congolés como el Ejército de
Resistencia del Señor, que opera en Ituri, y las llamadas Fuerzas
Democráticas de Liberación de Rwanda, son señalados por la ONU entre
las principales causas del conflicto en la región.
El Consejo de Seguridad estuvo de acuerdo en prorrogar por un año
más las operaciones de la MONUC con una dotación reforzada de 19 mil
815 efectivos militares, 760 observadores militares y más de mil
policías.
La resolución contiene instrucciones para que esas fuerzas en la
RDC sean concentradas de manera gradual en los escenarios de
violencia en la región oriental.
En lo adelante, esos efectivos deberán impedir todo intento de
cualquier grupo armado extranjero o congolés de emplear la fuerza
para poner en peligro los procesos para un arreglo del conflicto en
la región oriental de la RDC, según señala la resolución.
El documento se refiere a los acuerdos de Nairobi en noviembre
del 2007 entre la RDC y Rwanda y a la declaración de compromiso de
la Conferencia para la Paz, la Seguridad y Desarrollo, emitida en
enero de 2008 en Goma, la capital provincial de Kivu Norte.
La ONU considera que los acuerdos de Nairobi y Goma constituyen
el marco apropiado" para estabilizar la situación en la región
oriental de la RDC.