.— Autoridades bolivianas
denunciaron hoy la existencia de un complot tramado por la
ultraderecha para asesinar al presidente constitucional de la
República, Evo Morales.
Los organizadores del magnicidio pretenden sacar provecho del
permanente contacto del primer mandatario con el pueblo y en
particular de su participación en multitudinarias concentraciones a
todo lo largo y ancho del país, advirtió el ministro de Gobierno,
Alfredo Rada, en una conferencia de prensa.
De acuerdo con el funcionario, el líder del Movimiento al
Socialismo sería ultimado en uno de esos encuentros por un campesino
humilde, fácilmente enmascarado entre los presentes. La
justificación empleada por el ejecutor del crimen estaría
relacionada con la supuesta traición del jefe de Estado a las clases
sociales que lo llevaron al poder en enero de 2006, explicó a
periodistas acreditados en esta ciudad.
Rada acusó a la extrema derecha boliviana por la puesta en marcha
de tales planes, destinados a descabezar el proceso revolucionario
encaminado a refundar la nación andina en lo político, lo económico
y lo social.
Nuestra inteligencia descubrió el proyecto e informó al
presidente, quien en las últimas horas ha comentado en público
algunos elementos del complot, agregó.
Según el funcionario, semejante escenario obligó a fortalecer la
seguridad de Morales, lo cual fue apreciado en el reciente acto
realizado en el departamento de Cochabamba, donde Bolivia se declaró
libre de analfabetismo.