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Triunfal debut del ballet cubano en Atenas

MIGUEL CABRERA (Colaborador de Prensa Latina)

Atenas, 22 de diciembre (PL).— Ya lo había afirmado el diario Expreso: "En Grecia las Navidades reclaman alegría y el Teatro Megaron lo ha entendido así al invitar al prestigioso Ballet Nacional de Cuba (BNC), que trae belleza, alegría, música y hermosa danza, de la mamo de su legendaria fundadora, Alicia Alonso.

La Sala Tanti, la principal del Complejo Cultural Megaron, se llenó el fin de semana último de un público expectante por comprobar el arte de una compañía ausente de los escenarios griegos por más de 25 años.

Al abrirse la cortina, la escena quedó iluminada por la bella escenografia de Salvador Fernández para Don Quijote, animada rápidamente por la nueva generación de bailarines que integran el actual elenco del BNC.

Podía sentirse, en el respetuoso silencio inicial, la atención prestada al desempeño artístico de los cubanos. Los griegos, tan amantes y conocedores del folclore, dispensaron sus primeros aplausos a las seguidilas y el fandango, interpretados de manera brillante por el cuerpo de baile. En el acto II las actuaciones de Regina Hernández (Graciosa, la gitana), Amaya Rodríguez (reina de las dríadas) y Aymara Vasallo (El amor) fueron acogidas muy calurosamente.

Sin lugar a dudas, el exigente público analizaba de forma muy exigente la aureola de fama que precedía al conjunto y, poco a poco, fue entregándose a la magia de los bailarines cubanos.

Desde su primera salida en el I acto, una brillante Viengsay Valdes, comenzó a apoderarse del auditorio con su entrega artística y la bravura técnica que la caracteriza: giros lentos y rápidos, balances sostenidos y, sobre todo, mucho estilo.

A su lado Rómel Frometa hizo gala de sus muchas virtudes, tanto en sus variaciones como en los pas de deux, especialmente en el del acto III, en que la audiencia estalló en una estruendosa y cálida ovación y gritos de bravo.

Javier Torres (el torero Espada), Félix Rodríguez (Lorenzo), Ernesto Díaz (Camacho) y Alejandro Virreyes (el joven gitano) lograron también desempeños muy notables. Al finalizar la función, escoltada por Frómeta y Torres, apareció en escena Alicia Alonso, quien entre flores y vítores, con la audiencia puesta de pie, puso punto final a una noche de retos.

Una vez más escuela cubana de ballet revalidaba su excelencia mundial.

 

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