Atenas, 22 de diciembre (PL).— Ya lo había afirmado el diario
Expreso: "En Grecia las Navidades reclaman alegría y el Teatro
Megaron lo ha entendido así al invitar al prestigioso Ballet
Nacional de Cuba (BNC), que trae belleza, alegría, música y hermosa
danza, de la mamo de su legendaria fundadora, Alicia Alonso.
La Sala Tanti, la principal del Complejo Cultural Megaron, se
llenó el fin de semana último de un público expectante por comprobar
el arte de una compañía ausente de los escenarios griegos por más de
25 años.
Al abrirse la cortina, la escena quedó iluminada por la bella
escenografia de Salvador Fernández para Don Quijote, animada
rápidamente por la nueva generación de bailarines que integran el
actual elenco del BNC.
Podía sentirse, en el respetuoso silencio inicial, la atención
prestada al desempeño artístico de los cubanos. Los griegos, tan
amantes y conocedores del folclore, dispensaron sus primeros
aplausos a las seguidilas y el fandango, interpretados de manera
brillante por el cuerpo de baile. En el acto II las actuaciones de
Regina Hernández (Graciosa, la gitana), Amaya Rodríguez (reina de
las dríadas) y Aymara Vasallo (El amor) fueron acogidas muy
calurosamente.
Sin lugar a dudas, el exigente público analizaba de forma muy
exigente la aureola de fama que precedía al conjunto y, poco a poco,
fue entregándose a la magia de los bailarines cubanos.
Desde su primera salida en el I acto, una brillante Viengsay
Valdes, comenzó a apoderarse del auditorio con su entrega artística
y la bravura técnica que la caracteriza: giros lentos y rápidos,
balances sostenidos y, sobre todo, mucho estilo.
A su lado Rómel Frometa hizo gala de sus muchas virtudes, tanto
en sus variaciones como en los pas de deux, especialmente en el del
acto III, en que la audiencia estalló en una estruendosa y cálida
ovación y gritos de bravo.
Javier Torres (el torero Espada), Félix Rodríguez (Lorenzo),
Ernesto Díaz (Camacho) y Alejandro Virreyes (el joven gitano)
lograron también desempeños muy notables. Al finalizar la función,
escoltada por Frómeta y Torres, apareció en escena Alicia Alonso,
quien entre flores y vítores, con la audiencia puesta de pie, puso
punto final a una noche de retos.
Una vez más escuela cubana de ballet revalidaba su excelencia
mundial.