Con fines de exportación y para el desarrollo de diversos
programas en el país, la biofábrica pinareña normalizó sus líneas
productivas de vitroplantas, luego de los embates de los huracanes
Gustav e Ike.
Sobresale la generación a gran escala de variedades de malanga y
el plátano, uno de sus renglones insignes, con variedades mejoradas
genéticamente como las FIAT 18 y 21, de alta calidad y resistentes a
enfermedades.
Los científicos de esa institución trabajan también en la
multiplicación in vitro de especies de orquídeas, algunas en peligro
de extinción, en tanto adaptar las especies de esa flor en sustratos
afines, constituye desafío del centro inaugurado el 19 de mayo de
1992.
Asimismo, se cultivan diversos frutales bajo procederes de
injerto para acortar los ciclos de producción y contribuir a la
generalización paulatina de esas experiencias.
En el proyecto, con resultados alentadores, confirmaron expertos,
el mango sólo tarda tres años en dar frutos, en tanto de forma
natural son necesarios hasta siete años.
Saldos prometedores reportan también la guayaba y el mamey,
demandados en mercados de renglones agrícolas frescos y por las
industrias elaboradoras de dulces o concentrados, a fin de sustituir
importaciones.