.— El neoliberalismo
significa saqueo, miseria y muerte para los indígenas de los estados
miembros de la Comunidad Andina de Naciones (CAN), aseguraron hoy en
Bolivia los participantes en un foro de pueblos originarios.
Los gobiernos defensores de ese sistema político, como Perú y
Colombia, abren las puertas a las transnacionales que saquean los
recursos naturales en nombre del desarrollo y nos obligan a
abandonar nuestras tierras, coincidieron.
De acuerdo con el líder de la Organización Nacional de Indígenas
Colombianos, Fernando Arias, en su país se ha desatado una fuerte
represión contra sus compañeros, a quienes puede costarle la vida
oponerse a los atropellos.
Quieren exterminarnos, en los últimos seis años casi mil 500
colegas fueron ultimados y más de 70 mil desplazados de sus hogares,
advirtió el dirigente, durante la segunda jornada del taller
Pensadores e Investigadores de los Pueblos Indígenas, que sesiona en
la sede de la Cancillería.
Similar denuncia formuló el presidente de la Confederación de
Comunidades Afectadas por la Minería en Perú, Mario Palacios.
La consigna es venderlo todo, el agua, la tierra y sus riquezas,
y para ello impulsan leyes y mecanismos como los Tratados de Libre
Comercio (TLC), lamentó.
Según Palacios, en Perú le han declarado la guerra a las
poblaciones originarias, a partir de más de 102 decretos y el TLC
con Estados Unidos y otras naciones del primer mundo.
Esos proyectos nos llevan a la insostenibilidad en beneficio de
empresas extranjeras, sentenció.
Por su parte, los representantes anfitriones destacaron el cambio
promovido por el presidente Evo Morales en aras de respetar los
derechos indígenas.
En ese sentido autoridades bolivianas elevaron al rango de
legislación la Declaración de los Derechos de los Pueblos Indígenas,
aprobada en las Naciones Unidas, y pusieron en marcha un proyecto
para establecer una nueva Constitución sin exclusiones por motivo de
origen, raza u otra cuestión.
Para los delegados de Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú, países
de la CAN, urge la unidad de las agrupaciones originarias como vía
para lidiar con la amenaza del neoliberalismo.