El presidente
electo estadounidense, Barack Obama, prometió cerrar en 2010 la
cárcel en la base naval de Guantánamo, territorio ocupado en contra
de la voluntad del pueblo y el gobierno cubanos.
Obama también insistió en poner fin a la tortura en otros centros
de detención antes de las elecciones legislativas de noviembre de
2010, según una entrevista en el último número de la revista Time
difundida.
De acuerdo con Obama el éxito de su Administración dentro de dos
años podría comprobarse si hemos cerrado Guantánamo de una manera
responsable, si ponemos fin a la tortura y si restauramos el
equilibrio entre las exigencias de nuestra seguridad y nuestra
Constitución.
Los ciudadanos también podrían preguntarse si he reducido las
tropas en Iraq y si hemos fortalecido nuestros planteamientos en
Afganistán, no sólo en lo militar sino también en lo diplomático y
en cuanto al desarrollo económico, expresó el político de 47 años.
Medios de prensa informaron este viernes que el ex secretario de
Defensa estadounidense Donald Rumsfeld estuvo vinculado a torturas a
prisioneros en la cárcel de la base naval de Guantánamo.
Según el informe del Comité de Servicios Armados del Senado,
Rumsfeld autorizó técnicas agresivas de interrogación el 2 de
diciembre de 2002 en la prisión en la instalación.
Las órdenes de Rumsfeld causaron la violencia contra detenidos en
Guantánamo y contribuyeron al uso de técnicas abusivas en Afganistán
e Iraq, precisó el documento presentado por el legislador demócrata
Carl Levin.
El texto oficial señala que el maltrato a cautivos en Abu Ghraib,
Iraq, a finales de 2003, no fue únicamente resultado de que unos
pocos soldados actuaran por su cuenta.
Los métodos de interrogación como desnudar a los detenidos,
situarlos en posición de estrés y usar perros adiestrados para
intimidarlos aparecieron en Iraq después de que su uso fuera
autorizado en Afganistán y en Guantánamo, precisó el informe.
El escándalo del maltrato a prisioneros en Abu Ghraib y las
revelaciones posteriores de interrogatorios ofensivos por parte de
Washington generó protestas a nivel nacional e internacional.
Sin embargo, la Casa Blanca negaba las torturas en los
mencionados centros de detención.