.— La detención de oficiales que
pretendían reactivar el ilegalizado Partido Baas y expresiones de
solidaridad con el periodista que lanzó sus zapatos el presidente
norteamericano, George W. Bush, dominaron hoy el panorama político
en Iraq.
Al menos 23 oficiales del Ministerio del Interior, con rangos
desde teniente hasta brigadier general, fueron arrestados bajo
sospechas de pertenecer al grupo Al-Awda (El Regreso), considerado
heredero del Partido Baas del depuesto presidente Saddam Hussein.
El vocero de la referida cartera, mayor general Abdul Karim
Khalaf, descartó por el momento que se trate de un complot para dar
un golpe de estado, como especularon algunos medios, aunque confirmó
que se trata de una red que trataba de rehabilitar la militancia del
Baas.
Esa agrupación, con predominio de la minoría sunnita iraquí, fue
desarticulada y proscripta después de la invasión militar encabezada
por Estados Unidos en marzo de 2003, y sus miembros fueron impedidos
de ocupar puestos públicos o empleos en instancias estatales.
Sin embargo, a comienzos de este año el gobierno encabezado por
chiítas promulgó una ley que permitía a los antiguos miembros de
Baas retornar a la vida pública, y muchos de los militantes sin
altos cargos ingresaron a dependencias como el Ministerio del
Interior.
La captura de los uniformados ocurrió en un momento en que se
recrudecen los debates y las tensiones políticas de cara a las
elecciones provinciales previstas para enero.
Entretanto, en Bagdad y otras ciudades del interior como Faluja,
en la provincia de Al-Anbar, continuaron este jueves los
llamamientos al gobierno del primer ministro, Nouri Al-Maliki, para
que excarcele al reportero Muntadhar al-Zaidi del canal satelital
Al-Baghdadia.
Al-Zaidi lanzó sus zapatos a Bush el domingo mientras ofrecía una
rueda de prensa junto con Al-Maliki, y desde entonces permanece
preso bajo cargos de insultar al jefe del gobierno, por lo que
pudiera condenársele a un máximo de hasta 15 años de cárcel, según
estimados.
Cientos de estudiantes se concentraron en el campus de la
Universidad de Bagdad, en el norte de la ciudad, y tomaron las
calles del distrito oeste de Ameriya, para exigir su liberación y
condenar lo que consideraron una postura sumisa del ejecutivo.
También alumnos de la Universidad de Diyala, en la ciudad de
Baquba, portaron vallas, carteles, banderas para reclamar la
excarcelación del que calificaron de honorable iraquí.
El tema provocó un cisma en el seno del parlamento iraquí, cuyo
jefe, Mahmoud al-Mashhadani, amenazó con renunciar tras vincularse
el asunto con el debate en torno a un documento que regulará el
estatus y la salida de las tropas extranjeras del país hasta
mediados de 2009.
Según el parlamentario Mahmoud Othman, muchos diputados creen
injusto mantener a Al-Zaidi tras las rejas mientras se discute la
inmunidad para militares foráneos en el territorio nacional.