Salvador,
Brasil, 17 de diciembre.— "Este acto cierra con broche de oro las
Cumbres que hemos celebrado en estos días, un fuerte abrazo a los
bahianos", afirmó Raúl en las palabras finales de la develación de
un busto de El Libertador, donado por la nación bolivariana, en la
avenida de esta ciudad que lleva su nombre, al cumplirse 178 años de
su desaparición física.
La solemne ceremonia contó con la presencia de los presidentes de
Cuba, Venezuela, Bolivia y Honduras, así como otros integrantes de
las delegaciones de dichos países a la Cumbre de América Latina y el
Caribe sobre Integración y Desarrollo, concluida pocas horas antes.
Resultó desbordante la combatividad de los bahianos asistentes,
los que no cesaron de corear consignas en apoyo a los procesos
revolucionarios del continente, a la vez que enarbolaban carteles de
apoyo a Venezuela y Cuba, junto a una gran tela reclamando justicia
para nuestros Cinco Héroes prisioneros del imperio.
Luego de escucharse los himnos de Venezuela y Brasil, Chávez
transmitió un caluroso saludo al pueblo y las autoridades de Bahía,
al presidente Lula y a Fidel, que se ha ganado la admiración, el
cariño y el respeto del continente.
Recordó que pronto celebraremos el aniversario 50 de la
Revolución, lo que fue saludado con una ovación de los asistentes
actos. Expresó que sería breve para dejar más tiempo "a Raúl que es
mi tío, pues Fidel es mi padre".
Al hablar a los presentes, el Presidente cubano se refirió a las
grandes similitudes entre los pueblos de Brasil y Cuba, que tienen
las mismas raíces, y especialmente entre las ciudades de Salvador y
Santiago de Cuba. Reseñó brevemente los principales momentos de la
misión internacionalista cubana en Angola, y afirmó que nuestro
pueblo la asumió como una forma de pagar nuestra deuda de gratitud
con África.
Señaló que ese mismo espíritu hoy preside la ayuda solidaria de
Cuba a otros pueblos en la salud, la educación y otros muchos
campos.