BOGOTÁ, 17 de diciembre (PL).— El Sistema de Naciones Unidas en
Colombia condenó hoy la muerte de Edwin Legarda, indígena del pueblo
Coconuco, asesinado la víspera por miembros del Ejército en un retén
militar en el departamento del Cauca.
La organización internacional expresó su preocupación por las
informaciones recogidas por sus funcionarios de que el retén no
estaba debidamente identificado y que los disparos se realizaron en
forma indiscriminada.
Puntualizó que este hecho se enmarca dentro de los numerosos
ataques contra la vida de indígenas que han sido registrados por la
Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC) y las autoridades
de investigación y control.
La ONU dijo confiar en que las autoridades investiguen pronto y
de manera exhaustiva estos hechos, y sancionen a los responsables.
El Sistema de Naciones Unidas llamó a implementar con urgencia
mecanismos eficaces para proteger el trabajo de los líderes y
organizaciones indígenas en el departamento del Cauca y en todo el
país.
Desde la ciudad de Popayán, donde se realizan los funerales de
Edwin Legarda, su viuda, la líder indígena Aída Quilcué, lanzó
serias acusaciones contra el gobierno.
En declaraciones a la prensa señaló que en el país todo lo que se
refiera a la defensa de los derechos de los pueblos indígenas es
señalado como terrorismo.
En medios sociales y de oposición se insiste en la posibilidad de
que el ataque de los militares contra Legarda, en realidad pudo
haber estado dirigido contra Quilcué quien ha tenido una radical
posición en la defensa de las comunidades indígenas.
Precisamente, la camioneta atacada era la usada normalmente por
la líder indígena.
En tanto la investigación sobre el hecho fue asumida por la
Fiscalía General de la República.
La víspera, el ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, consideró
como un lamentable error el atentado contra Legarda y anunció la
apertura de una investigación de lo sucedido.