Jefes de Estado y de gobierno alcanzaron sus primeros resultados,
aún sin terminar hoy en Brasil las sesiones de la Cumbre de América
Latina y El Caribe sobre Integración y Desarrollo (CALC).
Uno de ellos consistió en que los presidentes de Argentina,
Brasil y de la República Bolivariana de Venezuela, Cristina
Fernández, Luiz Inacio Lula de Silva y Hugo Chávez, respectivamente,
subscribieron una declaración conjunta.
"Los presidentes declararon su más enérgica condena al racismo,
al antisemitismo, al antiislamismo, a la discriminación racial y
otras formas conexas de intolerancia", de acuerdo con el documento,
rubricado al margen del encuentro central, en el balneario brasileño
de Costa do Sauípe, Estado de Bahía
Reportes de prensa indicaron que los tres mandatarios asumieron,
además, el compromiso de continuar trabajando a nivel nacional,
regional e internacional para fortalecer los mecanismos de promoción
y protección de los derechos humanos, a fin de asegurar su pleno
respeto.
Informaron, igualmente, que el gobierno de Paraguay acordó con su
homólogo de Chile la venta de electricidad a ese país desde el
próximo año, mediante Argentina, en una sesión paralela a la CALC,
en la que intervienen representantes de 33 naciones de la región.
Citaron al respecto declaraciones de Ricardo Canese, uno de los
representantes de Paraguay en las negociaciones sobre los reclamos
paraguayos a Brasil relacionados con la administración de la
hidroeléctrica binacional de Itaipú.
Las autoridades de Asunción son partidarias de revisar el Tratado
de Itaipú, que estipula que cada país tiene derecho al 50 por ciento
de la electricidad generada y que la no utilizada por alguna de las
partes debe ser vendida al otro socio a precio de costo.
La decisión en ese sentido es interpretada como una medida
ajustada a los proyectos de integración, sobre lo cual Chávez llamó,
en una de sus intervenciones, a buscar conclusiones y compromisos,
ante la crisis capitalista, generada en EE.UU., que puede perdurar
durante años y reaparecer después.