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La presidenta argentina, Cristina Fernández, insistió hoy en la
creación de un sistema para la toma de decisiones en América Latina,
y advirtió que la crisis de la economía mundial es también política.
Precisó que la crisis financiera originada en Estados Unidos
responde a una crisis de orden político, resultante de que un grupo
muy reducido de países deciden por el resto del mundo, al lado de
organismos multilaterales de crédito como el Fondo Monetario
Internacional y políticos como las Naciones Unidas.
Más grave -insistió- es la existencia de un mundo con reglas que
no compartimos, países que la cumplen o son obligados a cumplirlas,
y algunos que ni siquiera las cumplen.
Durante una intervención en la I Cumbre de América Latina y el
Caribe que se celebra en este balneario del noreste brasileño,
remarcó que las reglas son respetadas solamente por los débiles y
violadas por los más poderosos, puso el ejemplo de las reiteradas
transgresiones cometidas por Gran Bretaña y Estados Unidos.
"El problema es profundamente político porque existe un doble
estándar, inadmisible y cada vez más visible, en un mundo que
gracias a la globalización de las comunicaciones esas cosas se ven
con mucha mayor rapidez", explicó.
Los resultados económicos revelan que el sistema existente ha
sido altamente ineficiente e ineficaz, sentenció y llamó a "acelerar
los tiempos".
Para la mandataria argentina, "estamos en un momento único de
nuestras historias, donde muchos no pensamos de la misma manera ni
tenemos orígenes ni historias comunes, pero podemos arribar a
cuestiones importantes como la defensa de la democracia en Bolivia,
la constitución de la comisión de derechos humanos y la
incorporación de Cuba al Grupo de Río".
En este sentido expresó optimismo en los avances de América
Latina y consideró que "estamos en el camino correcto y definitivo
de la perfección".
Sobre los procesos de integración comentó que "no van a ser
fáciles, pero hay interés en operar, trabajar y construir, y
sentarnos como una región, con un potencial único, en un mundo que
va a demandar las cosas que nosotros tenemos".
Consideró entonces que el hecho de no tener conflictos étnicos ni
religiosos convierte a la zona en un espacio con una oportunidad
única en pos del crecimiento y bienestar de los pueblos.