Como una rápida película, por mi mente desfilaban cientos de
escenas diferentes, miles de rostros de compañeros caídos en esta
lucha, porque la lucha del pueblo cubano no es solo el bloqueo;
después de la agresión de Playa Girón en 1961, la crisis de los
cohetes que puso al mundo al borde de la tercera guerra mundial, es
consecuencia de esa misma agresión. Cuando eso se discutió, algunos
compañeros tenían duda hasta que no hace tanto tiempo fueron
desclasificados por el gobierno norteamericano documentos que
demostraban que el mismo no se podía quedar con esa derrota encima,
y habían planificado una agresión directa con sus tropas a Cuba. Ese
es el motivo de la presencia de los cohetes y los momentos que se
vivieron.
Como se llegó a un acuerdo entre un presidente asesinado y un
primer ministro destituido, me refiero a Nikita Jruschov, siempre
quedó la duda y cada vez que había un cambio de gobierno en Estados
Unidos, un periodista, un vocero de segunda categoría, ante una
pregunta aparentemente ingenua, contestaba que ese acuerdo ya no
existía, que había que hacer gestiones para que por conductos
diplomáticos y no públicos se les hiciera saber que ese acuerdo no
existía.
Grande fue nuestra sorpresa cuando supimos, y de buena tinta, que
estábamos solos, totalmente solos, a tal extremo que Fidel y yo
decidimos mantener el secreto. Informó en el Buró que yo acababa de
regresar de la Unión Soviética y que había un tema que proponía que
solo lo supiéramos él y yo, porque de enterarse el gobierno
norteamericano, cualquiera de ellos, con alguna que otra excepción,
hubieran sabido hacer uso de esa ventaja.
Hoy es diferente. Desde que Reagan asumió el poder, decidimos
tomar el asunto por nuestras manos, y hoy tal vez puedo decir que
hay más comprensión y racionalidad en órganos de fuerza de Estados
Unidos que en el área de los políticos, en el área del Departamento
de Estado.
Hoy podemos decir que somos invulnerables desde el punto de vista
militar, con nuestro propio esfuerzo. Hace más de 20 años que no
adquirimos un armamento, salvo mirillas telescópicas para los
francotiradores y, como es natural, alguna cantidad determinada de
piezas.
Para nosotros evitar la guerra siempre significó la victoria
principal, y lo decíamos: "Evitar la guerra equivale a ganarla;
pero, para ganarla evitándola, hay que derramar ríos de sudor y no
pocos recursos económicos", y así lo hicimos.
La defensa del país ha costado mucho, y sigue costándonos. Miles
de kilómetros de túneles de todos los tamaños hemos construido, a
tal extremo que en Cuba no hay ninguna unidad militar importante en
la superficie de la tierra, sino en sus profundidades, incluida la
aviación.
Es por eso que por la mente me pasaban todos esos
acontecimientos, y cuántos serán. Imagínense ustedes que el día 18
de diciembre, prácticamente dentro de dos días, estaré en Brasilia
en una visita oficial, por una amable invitación que nos ha hecho el
presidente Lula, y ese día hará 52 años de que después del desastre
del 5 de diciembre luego del desembarco proveniente de México, en
que fue prácticamente destruido el destacamento guerrillero que de
allá salió... Por eso yo digo que en México nacieron nuestras
fuerzas armadas, porque el Ejército Rebelde fue su antecedente, como
antes lo fue el ejército mambí, el Ejército Libertador, que luchó
contra el colonialismo europeo, vamos a decir. Del 5 al 18 pasaron
13 días, Fidel me creía muerto, yo lo creía muerto a él; la mayoría
de los compañeros cayeron, otros fueron asesinados después de ser
capturados heridos o agotados. Resistí un cerco con cinco de mi
pelotón; de veintitantos hombres, solo quedamos cinco y resistimos
un cerco una semana, donde solo pudimos alimentarnos con unos
canutos de caña de azúcar, sin agua ni comida de ningún tipo; no
gastamos energía moviéndonos, hasta que ya algunos mareos nos
indicaron que era el momento de correr el riesgo y salir del cerco.
Fue así como 13 días después —como les decía—, el 18 de
diciembre, ya en la Sierra Maestra, los campesinos unieron dos
grupos: uno era el de Fidel y el otro el mío. Después del abrazo
inicial, en una medianoche en que se produjo el encuentro, me separó
y me preguntó: "¿Cuántos fusiles traes?" Yo le contesté: "Cinco." Y
dice él: "Y dos que tengo yo, siete. ¡Ahora sí ganamos la guerra!"
(Risas.) Esto que les voy a decir a ustedes se lo conté después de
la guerra y no me atreví ni a ponerlo en el diario: "¡Se me volvió
loco el hermano!" (Risas). Fue lo que pensé. Él me criticaba
después: "¿Cómo que tú no tenías esperanzas en que íbamos a
triunfar?" "Sí, pero que no íbamos a quedar vivos nosotros."
Es así que se da la circunstancia, tal vez única en la historia,
donde después de un recorrido tan largo, de más de medio siglo,
estén vivos parte de los dirigentes principales de nuestra
Revolución, y sin darnos cuenta hemos asimilado una gigantesca
experiencia en todos los sentidos, incluido el económico aunque no
somos economistas.
Después de esa solución de la crisis de los cohetes, a que les
hice referencia, surgió un llamado Plan Mangosta, elaborado por la
CIA, que duró cinco años, una especie de guerra civil interna —no
guerra civil, lucha contra las bandas—; hubo momentos de estar
luchando contra 179 bandas en las seis provincias de la república
que teníamos entonces, hasta la División Político Administrativa
aprobada en 1975 y aplicada en 1976, de seis a 14 provincias.
Esa lucha duró cinco años. Yo llegaba al Ministerio de Defensa y
venían cuatro o cinco ayudantes simultáneamente a traerme las
listas, a informarme lo que había pasado la noche anterior, o las
últimas 24 horas —no disponíamos de las comunicaciones eficaces que
tenemos hoy—, y yo les decía: "Díganme lo más importante." "Tantos
incendios en los cañaverales, tantas casas de curar tabaco ardiendo,
tantos combates librados en la región central, en que se hicieron
fuertes en las montañas. Y como les decía, en dos ocasiones
estuvieron en las seis provincias, incluyendo el sur de la provincia
La Habana —donde era una sola, ahora son dos— en la que se
encontraba la capital. Hasta enero de 1966 duró esa lucha, después
fue esporádica.
¿Cuántos compañeros cayeron en esa lucha, y muchos más, como
consecuencia del terrorismo de Estado que llevamos años padeciendo?
Murieron 3 478 cubanos, incluyendo algunas cantidades menores de
niños y niñas, mujeres, inocentes que no estaban participando en
ninguna lucha; incapacitados, 2 099; total, 5 577 cubanos y cubanas,
incluyendo hasta atentados a nuestras embajadas, y uno, incluso, en
la ONU. Eso fue universal: consulados, embajadas, funcionarios
diplomáticos, etcétera.
Resistimos, creo que es el mérito mayor de nuestro pueblo, el
mérito mayor nuestro; resistimos y estamos aquí, y se está
produciendo este acontecimiento trascendental, que hace un instante
yo le decía a Felipe: ¡Cuánto lamento que no sea Fidel el que esté
sentado aquí!, aunque nos debe estar viendo por televisión
(Aplausos).
Al narrarles estas anécdotas, que pido me disculpen, lo hacía
para resaltar por qué para nosotros este es un acontecimiento de
enorme trascendencia; y, por lo tanto, paso al texto escrito, y pido
disculpas por haberme pasado unos minutos de los que tenía
planificado.
Estimado y querido Presidente Felipe Calderón;
Distinguidos y distinguidas presidentas, jefes de Estado y de
Gobierno:
Deseo ante todo expresar nuestro agradecimiento a aquellos
gobiernos, a todos, que promovieron la plena incorporación de Cuba
al Grupo de Río. La decisión adoptada por los cancilleres el pasado
13 de noviembre en México, en la ciudad de Zacatecas, es reflejo del
momento singular que viven América Latina y el Caribe.
A usted, Presidente Calderón, deseo agradecerle sus palabras,
como a todos los que han hecho uso de ella en la tarde de hoy, y
expresarle el reconocimiento de Cuba al papel desempeñado por su
país a favor del fortalecimiento del Grupo de Río desde que asumió
la Secretaría Pro Tempore, en marzo de este año.
Compartimos la aspiración de que el Grupo de Río sea cada vez más
representativo, con la incorporación de todas las naciones que
componen esta vasta región latinoamericana y caribeña.
Cuba ingresa al Grupo de Río con el propósito de fomentar la
cooperación y solidaridad entre nuestras naciones. Lo hace con el
deseo de trabajar a favor de la justicia, la paz, el desarrollo y el
entendimiento entre todos nuestros pueblos.
Participa compartiendo el apego mutuo al Derecho Internacional, a
la Carta de las Naciones Unidas y a los principios fundamentales que
rigen el desarrollo de las relaciones entre las naciones, sobre
todo, la no injerencia en los asuntos internos de los Estados, el
rechazo a la agresión, a la amenaza y al uso de la fuerza, y al
empleo de medidas coercitivas unilaterales, con el fin de impedirle
a cualquier Estado el ejercicio del derecho a escoger su propio
sistema político, económico y social. Ese es precisamente el
propósito del cruel y vengativo bloqueo impuesto por el gobierno de
los Estados Unidos, que nuestro pueblo ha tenido que sufrir, y de
los datos que en mis palabras iniciales les ofrecí.
Nos incorporamos con el compromiso de ser fieles a los principios
de la política exterior de la Revolución Cubana, en los que nos ha
educado el compañero Fidel, maestro de la solidaridad y artífice de
los valores que la han caracterizado.
Esa ética invariable es fundamento de los lazos de hermandad con
los pueblos del continente, y es nuestra firme voluntad continuar
fortaleciéndolos. No me refiero en nada a lo de la OEA, porque
estimo que es una broma del compañero Zelaya, no vayan a
interpretarse mal sus palabras al salir por la televisión a escala
mundial, y como siempre hay algunos que no estaban atendiendo bien,
van a creer que es una proposición seria, por lo menos yo lo
entiendo como una broma.
Antes de que Cuba entre a la OEA, y que me perdone, no el
Secretario de la OEA, lo saludo, y tal vez me reúna con él, sino al
político que es, la personalidad política, que es nuestro amigo
Insulza, primero, como dijo Martí, "se unirá el mar del norte al mar
del sur y nacerá una serpiente de un huevo de águila".
Evo, incluso, decía que Cuba debe ser miembro de una OEA sin
norteamericanos. Nosotros no podemos, por las razones que les estuve
explicando y otras muchas que harían extensa esta reunión, con
norteamericanos o sin norteamericanos, ingresar a la OEA. Esa sigla
debe desaparecer, es nuestra opinión. Respetamos la de ustedes, el
que siga perteneciendo a la OEA. Nosotros pertenecemos y
perteneceremos al Grupo de Río (Aplausos).
Muchas gracias por la paciencia que han tenido escuchando estas
últimas palabras (Aplausos).