El
señor Felipe de la Torre, experto de la Oficina Regional para
México, Centroamérica y el Caribe de la Oficina contra la Droga y el
Delito de las Naciones Unidas, destacó la satisfacción de esta
organización internacional con los importantes avances que los
países del área están realizando en la promulgación de leyes contra
la delincuencia organizada.
Al intervenir ayer en el IX Encuentro Internacional Ciencias
Penales 2008, De la Torre subrayó que la ley constituye simplemente
el primero de una serie de elementos que los estados deben desplegar
para obtener resultados efectivos que son —desde el punto de vista
de la persecución penal— los siguientes: recopilar evidencia idónea
para armar un caso, obtener sentencias condenatorias de los miembros
de los grupos delictivos organizados, desmantelar las estructuras de
las mafias, prevenir la perpetración de nuevos delitos, y asistir y
proteger a las víctima de estos.
Destacó que en estos tiempos de globalización van en aumento los
tipos de delitos trasnacionales y el número de grupos delictivos
organizados. "No hay ningún país inmune, y los estados deben, por
consiguiente, prestarse asistencia técnica en la lucha contra
delitos complejos que provocan daños graves", enfatizó.
Alertó que la influencia que puedan ejercer los grupos delictivos
organizados socava los procesos políticos, las decisiones
democráticas, los programas sociales, el desarrollo económico y los
derechos humanos.
Está también en juego, agregó, la integridad del sistema
financiero, particularmente en lugares del mundo donde se oculta el
producto del delito o se lo confunde en operaciones de blanqueo de
capital. Las víctimas y los testigos sufren intimidación por los
grupos delictivos organizados y resultan doblemente victimizados si
no se hace justicia.
De la Torre aseguró que las convenciones internacionales sobre
delitos específicos como el tráfico de drogas, el terrorismo, la
corrupción y el blanqueo de dinero, han allanado el camino para una
coordinación más estrecha y una mayor cooperación entre los estados
signatarios.
Resaltó la ayuda que Cuba puede brindar a otras naciones
caribeñas y latinoamericanas en la lucha contra el narcotráfico, a
partir de sus experiencias y resultados en el enfrentamiento a este
flagelo.
"Reconocemos y nos complacen mucho los esfuerzos que realiza el
gobierno cubano, en calidad de signatario de todas las convenciones
de estupefacientes y sustancias psicotrópicas, para apoyar los
esfuerzos de otros países en la lucha contra la delincuencia del
tráfico ilícito de drogas", afirmó a este diario el funcionario de
la Organización de Naciones Unidas.