Centenares de discapacitados visuales en todo el país celebran el
aniversario 25 de la campaña de alfabetización para ciegos, que les
permitió aprender a leer y escribir.
En esa campaña, desarrollada entre 1979 y 1983 por el Ministerio
de Educación y la Asociación Nacional del Ciego, mil 544 invidentes
se instruyeron mediante el sistema Braille, lo que le valió a Cuba
el premio Nadiezhda Krupskaia, otorgado por la UNESCO.
Los alfabetizadores fueron los propios impedidos visuales que
conocían ese método, así como maestros, bibliotecarios, federadas,
entre otros, quienes emplearon la cartilla en Braille y en tinta
ideada en 1947 por el pedagogo invidente Zacarías Alvisa.
Punzones, regletas y otros materiales fueron donados por países
del entonces campo socialista y los resultados expuestos durante un
forum mundial de alfabetización para ciego efectuado en Montevideo,
Uruguay, en marzo de 1996.
Gracias a ese esfuerzo de la Revolución, Cuba cuenta hoy con 15
escuelas especiales y un centro de rehabilitación para atender a esa
población, dos imprentas Braille, más de un centenar de áreas
especiales de lectura para ciegos y dos publicaciones seriadas.