A fin de sustituir importaciones, Cuba impulsa la producción de
cabinas telefónicas en la Empresa de Astilleros del Golfo de
Guacanayabo (ASTIGOLF), de Manzanillo, ciudad costera de la
provincia de Granma.
Las casetas, empleadas para proteger de la intemperie a los
teléfonos públicos y sus usuarios, son elaboradas a partir de
plástico reforzado con fibras de vidrio, un material esencial en la
construcción y reparación de embarcaciones navales.
Esta línea se complementa con los postes de sostén, fabricados en
la Empresa Mecánica de Bayamo (EMBA), también en Granma, en el
sureste de la Isla.
Con costo de producción inferior al precio de compra en el
extranjero, cada estructura, conformada por una cabina y su soporte,
ahorra más de 30 dólares a la economía nacional y elimina los gastos
por concepto de flete marítimo.
ASTIGOLF y EMBA son los únicos establecimientos cubanos dedicados
a este surtido industrial, del cual terminarán unas 400 unidades en
el actual año.
José Ángel Pérez, director de la entidad naval, dijo a la AIN que
tiene contratadas inicialmente 900 casetas, pero los pedidos
nacionales podrían aumentar hasta tres mil, con el propósito de
sustituir las deterioradas e incorporar nuevos servicios de
telefonía pública.
Las cabinas fabricadas en Cuba tienen calidad superior a las
importadas, debido a que el pigmento impregnado en el plástico evita
la decoloración por la exposición a la intemperie, destacó.
Sus dimensiones permiten, además, la instalación de todos los
tipos de formatos de teléfonos públicos; en tanto los postes de
sostén son más resistentes y duraderos, y disponen de un sistema de
acoplamiento que no expone los cables y evita los actos de fraude.