Desarrollo
del programa ganadero, estragos en la masa de animales a cuenta del
hurto y sacrificio ilegal, desenvolvimiento de la Revolución
Energética¼ , así de diversos fueron los
temas tratados en el más reciente pleno del Comité Provincial del
Partido de La Habana; pero todos ellos bajo un prisma común: ¿qué
hace la organización política para contrarrestar los problemas y
hacer cumplir las estrategias del país?, ¿Dónde están las fallas?,
¿cómo lograr eficacia?
Por lo discutido en el encuentro, bajo la conducción de Ulises
Guilarte D’ Nacimiento, primer secretario del Partido en el
territorio, ni el cumplimiento de los principales indicadores de
producción en renglones vitales como la leche, ni el aumento de la
distribución del alimento fresco directamente en las bodegas (en
sustitución de importaciones), resultan sinónimos de que todo marche
como debería ser.
Según sopesó el Comité Provincial, desde los núcleos hasta el
nivel de provincia, el Partido tiene que seguir exigiendo a las
unidades ganaderas que sean capaces de producir alimentos para los
animales, la aplicación de sistemas de pago capaces de motivar a los
trabajadores, y el aumento de la vigilancia para poner coto al hurto
y la matanza ilegal de reses. También compete a las estructuras
partidistas ejercer su papel de control y fiscalización sobre las
inversiones, entre ellas las que tienen lugar en la industria
láctea.
Aunque en el sector agropecuario se ha logrado que los núcleos,
los comités de base de la Unión de Jóvenes Comunistas y las
secciones sindicales discutan sistemáticamente las actividades
fundamentales de los centros donde radican, muchas veces esos
debates resultan superficiales y no consiguen impulsar las
transformaciones que hacen falta, subrayaron integrantes del Comité.
Similares apreciaciones fueron planteadas cuando se discutió la
labor del Partido en función de la eficiencia energética, pues con
frecuencia en las entidades laborales falta conocimiento o rigor
para exigir que haya control en el empleo de los recursos y
participación de los obreros en la búsqueda de soluciones.
Sin depender de grandes inversiones, recordaron, el consumo
energético del sector estatal en la provincia podría reducirse, en
el contexto actual, en no menos de un 20%, porque depende de
cuestiones organizativas y de aumentar la supervisión sobre los
gastos. A diario, ilustraron, hay equipos de toda índole, motores,
hornos, computadoras, máquinas de aire acondicionado, encendidos sin
un correcto aprovechamiento en función de la producción o los
servicios brindados, y ello se permite sin que haya la menor alarma
por el derroche.
En ese cuestionamiento incluyeron, además, la necesidad de seguir
enfrentando el robo de combustible. No siempre las fechorías son
detectadas a tiempo, pero resulta preocupante, ejemplificaron, que
la circulación de vehículos particulares en la provincia se mantenga
o crezca visiblemente, cuando en los servicentros las ventas totales
de carburantes disminuyen, en vez de aumentar.
Según reiteraron en el intercambio, el Partido en cada nivel está
obligado a ir cada vez más a las raíces de los problemas para exigir
y encontrar soluciones; no basta, concluyeron, con el diagnóstico de
las dificultades.