Caridad Sabó Herrera, directora de Verificaciones Fiscales de la
FGR, señaló a Granma que en nuestro país la corrupción se
distingue de la existente en otras naciones, por no ser
institucionalizada y por prevalecer la voluntad política y estatal
de combatirla hasta donde sea necesario.
Este flagelo social transita por un proceso de pérdida de
valores. En el caso nuestro, apunta la jurista, encontramos sus
causas, además, en las debilidades y fisuras del control interno, y
en el exceso, en ocasiones, del cumplimiento de las funciones de
algunos directivos, que toman como suyos recursos del Estado cuyo
destino debe ser la satisfacción de las necesidades de la población
y no para provecho propio o de terceras personas.
Este, subrayó, es un fenómeno de carácter internacional que
socava y amenaza la seguridad y estabilidad de una nación; de ahí la
voluntad y la necesidad de que todos los integrantes del sistema de
Justicia lo encaremos de manera enérgica.
Sabó Herrera, quien presidió el taller El Estado, la sociedad y
el Derecho Penal en la lucha contra la corrupción, desarrollado ayer
como parte del IX Encuentro Internacional Ciencias Penales 2008,
evento que concluye hoy en el Palacio de las Convenciones, destacó
la necesidad de hacerle frente a las causas que propician tales
manifestaciones.
En el caso de la Fiscalía General de la República, dijo, esta
tarea se realiza mediante sus especialidades de trabajo, entre
ellas, las verificaciones fiscales, los procesos penales y la
atención de las quejas y denuncias de la población. Una vez que
nuestro órgano recibe información que evidencia la ocurrencia de
hechos delictivos de este tipo, adoptamos medidas, incluido el
proceso confiscatorio establecido en el Decreto Ley 149 de 1994,
sobre enriquecimiento indebido, procedimiento administrativo
encaminado a enfrentar a los llamados macetas,tan repudiados por
nuestro pueblo.