Luis Sebastián y la zona de Naranjo

Ventura de Jesús

Justo cuando uno se aproxima a la intersección del Reparto 2 de Diciembre, en las afueras de la ciudad de Matanzas, aprecia una limpieza y un orden fuera de lo común. Y el curioso consigue enseguida la respuesta. "Esa área pertenece a la zona 167; la zona de Naranjo.

"Nosotros somos vanguardias de los CDR", dice orgullosa una anciana. El distintivo va más allá del interés por mantener el lugar limpio y embellecido. Luis Sebastián Naranjo, jefe de la zona y delegado directo al Congreso, asegura que la principal virtud de los cederistas del barrio es el espíritu revolucionario. "Aquí es muy difícil que te encuentres a alguien que le saque el cuerpo a las tareas de la Revolución. Los hay más activos que otros pero todos participan y apoyan".

La 167 es una de las zonas del Consejo Popular de Peñas Altas, tradicionalmente en la punta de la emulación cederista en el municipio de Matanzas. Naranjo admite con modestia que su zona resultó la mejor del quinquenio, una condición que mereció en dura porfía con la zona 87 Ernesto Che Guevara, en el reparto Pastorita. "Ante esa gente hay que quitarse el sombrero, pero afortunadamente fuimos nosotros los escogidos".

—¿Y qué tiene de particular la zona de ustedes?

"En primer lugar la unidad entre todos los que intervienen en la vida del barrio. De esto se habla mucho pero no siempre es posible estimular esa cooperación tan necesaria. Aquí nadie queda exento del quehacer político y de las acciones organizativas para asumir cualquier faena. No hay tarea de la Revolución que esta zona deje de hacer. Hasta los pioneros tienen su misión y se ocupan con asombrosa responsabilidad."

—En no pocos lugares la vigilancia revolucionaria muestra bastantes irregularidades. ¿Cuán diferente es aquí?

"Ese es otro de nuestros fuertes. La guardia está bien organizada y se cumple las 24 horas del día en los seis puntos establecidos, con un chequeo sistemático por parte de la patrulla zonal. La gente de otros lugares, en algunos centros de trabajo, por ejemplo, se sorprende cuando uno cuenta cómo nosotros hacemos las cosas. A este tema no le sacamos el pie, como se dice en buen cubano.

"Vigilancia revolucionaria es también el combate diario contra las ilegalidades y otras manifestaciones que dañan el prestigio de la Revolución. El barrio es bastante tranquilo y no hay incidencias en ese sentido, pero no podemos confiarnos."

Cuenta Naranjo que la zona sobresale, además, en las donaciones de sangre, la recogida de materia prima y de manera muy especial en lo relacionado con los patios de referencia. "Es difícil encontrar un solo patio en los 12 CDR donde no haya expresión del desarrollo de la agricultura urbana. Aquí se cultiva de todo, y las familias suelen intercambiar y auxiliarse. Creo que ese es otro rasgo característico de este lugar".

—¿Qué falta entonces, en cuál otra dirección es posible avanzar más?

"En sentido general perfeccionar lo alcanzado. Todavía es factible y necesario elevar más la combatividad y llevar a planos superiores la vigilancia revolucionaria. Debemos reconocer con mayor prontitud a los cederistas más destacados. Ese es un punto aún flojo de los CDR. Quizás por ello uno se encuentra con quienes ponen reparos y rehuyen los cargos en la cuadra. Hay que enaltecer más al cuadro cederista."

 

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