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Primeras acciones subversivas (I)
1958: La CIA pretendió escamotear el triunfo
Andrés Zaldívar Diéguez y
Pedro Etcheverry Vázquez
El cercano aniversario 50 del triunfo de la Revolución, es un
momento propicio para profundizar en algunas importantes aristas
relacionadas con los planes y las acciones subversivas del gobierno
de Estados Unidos hacia Cuba, en los últimos momentos de la
sangrienta tiranía de Fulgencio Batista y en los primeros meses
posteriores al triunfo del 1ro de enero de 1959.
El papel desempeñado por la Agencia Central de Inteligencia para
evitar el triunfo del Ejército Rebelde, tuvo como fundamento
estratégico la estimulación de una "tercera fuerza" capaz de
deshacerse de Batista —quien ya no garantizaba la protección de los
intereses norteamericanos en la Isla— pero que al mismo tiempo
cerrara el paso al Movimiento Revolucionario 26 de Julio, dirigido
por el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz.
En las memorias de David Atlee Phillips, uno de los oficiales de
la CIA que con mayor saña han participado en la actividad subversiva
contra Cuba, se explica que la identificación, estimulación y
respaldo de esta "tercera fuerza", había sido una propuesta de James
Noel, jefe de la estación CIA en La Habana, quien trabajó
activamente en su implementación.
1
Esta maniobra se
correspondía con lo que se identifica en la CIA como "operaciones de
acción política", es decir, el respaldo clandestino a individuos u
organizaciones que en terceros países puedan responder mejor a los
intereses políticos y económicos de Estados Unidos. Ya la diplomacia
norteamericana lo había hecho en Cuba, en ocasión de la Revolución
del 30, cuando dio su apoyo a Batista para hacer caer al denominado
gobierno de los "Cien Días", en el que descollaba la postura
antiimperialista de Antonio Guiteras.
En diciembre de 1958 la CIA llevó a vías de hecho varios planes,
entre ellos la visita a La Habana de William D. Pawley, ex embajador
norteamericano en Perú y Brasil, quien trató, infructuosamente, de
convencer al tirano para que abandonase el poder. La Agencia elaboró
diferentes versiones de una junta cívico-militar apoyándose en
políticos reformistas, militares con mando de tropas, magistrados
del Tribunal Supremo y, recurrentemente, la utilización del ex
coronel Ramón Barquín, quien guardaba prisión por su responsabilidad
en la conspiración militar antibatistiana de 1956.
La CIA también creó una versión de "tercera fuerza" armada en las
montañas, actuación encomendada a la autodenominada dirección del II
Frente Nacional del Escambray desde su creación en noviembre de
1957, y agudizada a partir de febrero y junio de 1958, con la
incorporación de los agentes de la inteligencia norteamericana
William Morgan y John Meples Spíritto, respectivamente. Proyectaban
utilizar a esta organización como un valladar frente al empuje
militar del Ejército Rebelde.
Documentos desclasificados posteriormente por la CIA, revelan que
en diciembre de 1958 la División Paramilitar de la Agencia
proyectaba un lanzamiento de armas por vía aérea, dirigido a su
"tercera fuerza" en las montañas, con el objetivo de que estuviese
mejor pertrechada para oponerse al éxito creciente del Ejército
Rebelde en su marcha arrolladora hacia occidente. 2
No pudieron desencadenar esta operación porque la planificaron para
los primeros días de enero de 1959, cuando ya la dictadura se había
desplomado como resultado de los embates de las fuerzas rebeldes.
Es importante destacar la disposición del dictador dominicano
Rafael Leónidas Trujillo, de actuar de inmediato en aras de evitar
el triunfo revolucionario en Cuba, acción en la que también se
empeñó la Organización de Estados Americanos. En ambos casos en
respuesta a una solicitud del Departamento de Estado norteamericano,
del 8 de diciembre de 1958. 3 Refiriéndose al
apuntalamiento de la dictadura batistiana, el 15 de diciembre, en
entrevista con Joseph S. Farland, embajador norteamericano en Santo
Domingo, Trujillo respondió que "si por alguna causa Estados Unidos
deseaba ofrecer aquella ayuda de forma indirecta, el gobierno
dominicano gustosamente actuaría en esa dirección". 4
En cumplimiento de esta propuesta, el 20 de diciembre Trujillo le
ofreció a Batista enviar tres mil soldados dominicanos hacia Las
Villas y dos mil con destino a Oriente. El Departamento de Estado
también maniobraba para crear una comisión mediadora de la OEA
integrada, entre otros, por los ex presidentes Arnulfo Arias
(Panamá) y Galo Plaza (Ecuador). 5 Todo ello
evidencia que no eran solo palabras la expresión del director de la
CIA Allen Dulles en reunión del Consejo de Seguridad Nacional del 23
de diciembre de 1958, cuando expresó: "Debemos evitar la victoria de
Castro".
A diferencia de 1898, en esta oportunidad los mambises sí
entraron en Santiago de Cuba.
1 David Atlee Phillips:
The Night Watch. Ballantine Books, New York, 1977, p. 149.
2 Alfred T. Cox: Paramilitary Activities at the Staff Level,
15 Sept. 55 – 31 Dec 1961, II, pp. 374-375 (CSHP 183, Mar 70).
Secret. Citado en Central Intelligence Agency: Official History of
the Bay of Pigs Operation, Volume III, Evolution of CIA¢
s Anti-Castro Policies, 1959-January 1961, TS ? 795052, DCI-8,
December 1979. Top Secret (desclasificado en el 2005).
3 Department of State: Foreign Relations of United States.
United States Government Printing Office, Washington, 1991,
"Circular Telegram from the Department of State to Certain
Diplomatic Missions in the American Republics", pp. 279-280.
4 Department of State: ob. cit., "Telegram from the Embassy
in the Dominican Republic to the Department of State". Ciudad
Trujillo, December 15, 1958, p. 293.
5 Department of State: ob. cit., "Editorial Note", p. 289;
"Memorandum from the Acting Secretary of State to the President", p.
307; y "Memorandum of a Conference, Under Secretary of State Herter¢
s Office, Department of State, Washington, December 31, 1958, 4
p.m.", p. 323. |