Este
año se conmemora el aniversario 140 del inicio de la lucha armada de
los patriotas cubanos contra el colonialismo español en pos de su
independencia y aquellos acontecimientos que atrajeron la atención
internacional en la década de 1868–1878, lucha que fue sellada con
el Pacto del Zanjón y la viril Protesta de Baraguá. Luego del
fracasado intento de 1879– 1880, la lucha armada de los cubanos se
reinició el 24 de febrero de 1895 extendiéndose hasta 1898.
El triunfo de las armas cubanas y la aspiración a lograr la
independencia no resultó posible debido a que en los momentos en que
la situación política y militar inclinaba la balanza a favor de las
armas cubanas, se produjo la oportunista intervención militar de
Estados Unidos, de ello se cumplen ahora 110 años.
Desde la segunda mitad del Siglo XVIII, los fundadores de Estados
Unidos, manifestaron abiertamente sus pretensiones expansionistas,
anexionistas y hegemonistas con relación a América y también a Cuba.
En 1767, una década antes de que las Trece Colonias inglesas
declararan su independencia, Benjamín Franklin, uno de sus padres
fundadores, escribió acerca de la necesidad de colonizar el valle de
Mississipi: (...) para ser usado contra Cuba o México mismo
(...) 1 El político norteamericano John Adams,
vicepresidente de Estados Unidos en 1789, reelegido en 1792 y electo
presidente en el periodo 1796– 1800, en carta fechada el 23 de junio
de 1783, dirigida a Robert R. Livingston, uno de los principales
colaboradores de Thomas Jefferson en la redacción de la Declaración
de Independencia y firmante de la Constitución de Estados Unidos por
el Estado de New Jersey, expuso lo siguiente: (¼
) es casi imposible resistir la convicción de que la anexión de
Cuba a nuestra República Federal será indispensable. 2
En 1787, Alexander Hamilton, Secretario del Tesoro, uno de los
padres fundadores de esa nación, exhortó a que su país creara un
gran sistema norteamericano, superior al dominio de toda fuerza
trasatlántica, y para lograrlo recomendaba: "La creación de un
imperio continental americano que incorpore a la unión los demás
territorios de América, aún bajo el dominio colonial de potencias
europeas, o las coloque, al menos bajo su hegemonía". 1
Los hombres blancos o caras pálidas del oeste norteamericano,
despojaron de sus tierras y exterminaron a cerca de once millones de
cheyennes, cherokees, seminolas, sioux apaches, iroqueses, y otros,
e hicieron celebre la frase de que el único indio bueno era el
indio muerto.
Theodore Roosevelt, quien con el grado de coronel del ejército
estadounidense, desembarcó en 1898, en Santiago de Cuba, al frente
de los Roud Ridgers, y posteriormente fue presidente de ese país en
el periodo de 1901–1909; al referirse a ese exterminio dijo: (¼
) La tierra se tomaba en beneficio de la humanidad; esta era
blanca, no piel roja. Es una torpe, perversa y estúpida moralidad la
que prohíbe prácticas de conquistas que convierten los continentes
en asiento de poderosas y florecientes naciones civilizadas.
3
Carlos Manuel de Céspedes, el Padre de la Patria, refiriéndose a
la actitud de los gobernantes estadounidenses, dijo: (¼
) Por lo que respecta a los Estados Unidos tal vez esté
equivocado, pero en mi concepto su gobierno a lo que aspira es a
apoderarse de Cuba sin complicaciones peligrosas para su nación (¼
) este es el secreto de su política y mucho me temo que cuanto haga
o proponga sea para entretenernos y que no acudamos en busca de
otros amigos más eficaces y desinteresados. 4
En 1898, los gobernantes estadounidenses hacían realidad un sueño
de más de 130 años, al intervenir militarmente y despojar a España
del territorio cubano, apoderarse de la preciada Isla para anexarla
a la Unión; siempre anhelaron apoderarse de Cuba y claradamente
expusieron el desprecio y la subestimación hacia los nativos de la
Isla.
Grover Cleveland, ex presidente de Estados Unidos que gobernó ese
país entre 1893 y 1897, lo evidenció en carta que remitió a su
Secretario Richard Olney, el 26 marzo de 1900, al escribir: Me
temo que Cuba debiera ser sumergida por algún tiempo antes de que
pudiera ser un estado, territorio o colonia de los Estados Unidos
del que estuviéramos orgullosos. 5
Enrique Collazo, general de brigada del ejército Libertador de
Cuba, quién formó parte de la Comisión que viajó a Estados Unidos a
discutir con representantes estadounidenses el inicio de la
intervención militar de tropas de ese país en el conflicto
hispano–cubano, en 1905 escribió: (¼ )
El gobierno americano ha sido siempre un enemigo de la independencia
cubana, su política ha sido siempre hostil a los cubanos y, es más,
en momentos precisos en que su indeferencia sólo hubiera sido
necesaria para desarrollar en Cuba el espíritu de independencia, fue
agente poderoso que mató esos intentos en provecho del gobierno
español. 6
La guerra de independencia de Cuba de 1895-1898 a diferencia de
las anteriores se extendió de un extremo a otro de la isla, sus
efectos fueron devastadores y los rigores de la misma afectaron a
todos los territorios. En la parte occidental, que incluía las
provincias de Las Villas, Matanzas, La Habana y Pinar del Río, se
concentraba el 74% de la población y el 80% de las riquezas del
país. El impacto de la guerra y la reconcentración en la población y
la economía fue terrible, más de 300 000 personas, en su mayoría
niños, ancianos y mujeres murieron a consecuencia de la misma. La
base económica que sustentaba el mantenimiento del régimen colonial,
quedó desarticulada, la producción del azúcar, el tabaco y otros
productos agrícolas fue destruida. La Isla estaba arruinada y
endeudada, el costo material y humano resultaba insostenible para la
metrópoli española que había agotado hasta el último hombre y la
última peseta.
España capituló el 12 de agosto de 1898, el 10 de diciembre se
firmó el Tratado de París. El primero de enero de 1899 fue arriada
la bandera española e izada la norteamericana, se iniciaba la
ocupación militar de la Isla por tropas extranjeras. El General en
Jefe del Ejercito Libertador de Cuba escribió unas proféticas
palabras, en su Diario de Campaña: (¼ )
Tristes se han ido ellos y tristes hemos quedado nosotros, porque
un poder extranjero los ha sustituido. Yo soñaba con la paz con
España, yo esperaba despedir con respeto a los valientes soldados
españoles, con los cuales nos encontramos siempre frente a frente en
los campos de batalla(¼ ) Pero los
americanos han amargado con su tutela impuesta por la fuerza, la
alegría de los cubanos vencedores, y no supieron endulzar la pena de
los vencidos. La situación pues, que se le ha creado a este pueblo,
de miseria material y de apenamiento, por estar cohibido en todos
sus actos de soberanía, es cada vez mas aflictiva, y el día que
termine tan extraña situación, es posible que no dejen los
americanos aquí ni un adarme de simpatía. (¼
) 7
El general Enrique Collazo, reflexionando acerca de aquellos
hechos, escribió: (¼ ) Conscientes o
inconscientes los hombres del gobierno y nuestra representación en
el extranjero aparecerán ante la historia, como instrumentos del
gobierno americano, que engañó al ejército de Cuba para obtener su
cooperación, que engañó al mundo aparentando un exceso de desinterés
y humanitarismo, para venirnos a sorprender luego, con una tutela
odiosa e innecesaria y arrancarnos dos pedazos de tierra, si no
grandes en extensión, con la suficiente para recordar al pueblo
cubano mientras en ellos ondee la bandera americana, el engaño de
que han sido víctimas y la falta de honradez política, en los que
los utilizaron como aliados y los trataron como enemigos
despojándolos de parte de su tierra y de su independencia.
8
Nada justifica la intervención militar yanqui, salvo el hecho,
posteriormente confirmado por la historia, de sus pretensiones de
apoderarse de Cuba, como lo hicieron con Puerto Rico.
El Ejército Libertador, que combatió durante 30 años por
independizarse de España; fue desarmado y licenciado; sus soldados
recibieron unos míseros pesos en pago por el servicio a su patria;
los patriotas cubanos de aquella generación tuvieron que ingerir el
trago amargo de aquella intervención; soportar la humillante
ocupación militar del país por el que tanto habían luchado y tanta
sangre se había derramado; las botas de la prepotente soldadesca
yanqui, sustituyeron a las españolas. (¼
) tuvo el ejército que sufrirlo todo, el desprecio de los
americanos que nos habían engañado, el odio latente del españolizado
que considerándose rebajado, miraba con recelo al soldado cubano a
quien envidiaba su gloria y le temía. (¼
) El ejército cubano empezaba a ser un estorbo, un peligro, aquel
grupo de hombres armados mal comidos y mal vestidos y a quien el
malestar podía llevar al monte, era preciso que desapareciera; era
pues indispensable su desarme. 9
El ejército yanqui de ocupación, humilló la dignidad del cubano,
mancilló nuestro honor y el suelo patrio; despreció a los soldados
cubanos, que fueron tildados de vagos, ladrones, parásitos e
incapaces; laceró lo más puro de los ideales independentistas de los
precursores de nuestra independencia: Céspedes, Agramonte, Gómez,
Maceo y Martí.
Los gobernadores militares estadounidenses John R. Brooke, hasta
diciembre de 1899 y el general Leonard Wood, hasta mayo de 1902,
cumplieron la política trazada por el republicano William Mac Kinley,
presidente de Estados Unidos, dirigieron mediante órdenes militares
al pueblo cubano que desesperadamente se reponía de una devastadora
y sangrienta guerra.
Bajo la supervisión del Gobierno Interventor y las autoridades
estadounidenses, se organizaron las primeras elecciones para la
constituyente, se eligió presidente de la República a Tomás Estrada
Palma, quién para ello renunció a la ciudadanía estadounidense; se
aprobó la Constitución de la República con una Enmienda Platt que
cercenaba la soberanía del país.
El presidente Tomás Estrada Palma, firmó preferenciales acuerdos
con autoridades estadounidenses que lesionaron la soberanía
nacional: la venta y entrega de parte del territorio cubano en
Caimanera para el establecimiento de carboneras y bases navales, por
tiempo indefinido; el Tratado Permanente de Reciprocidad Comercial y
otros que propiciaron la penetración acelerada del capital
financiero norteamericano; comprometieron y empeñaron el futuro de-sarrollo
de la nación cubana.
La división de los cubanos, el surgimiento y proliferación de
múltiples partidos políticos: Nacional, Liberal, Moderado,
Conservador; Autonomista, Constitucional y otros; las aspiraciones y
ambiciones políticas de Tomás Estrada Palma, José Miguel Gómez,
Alfredo Zayas y otros, propiciaron pugnas y contradicciones que se
manifestaron en forma violenta. Estrada Palma intentó reelegirse
como presidente de la República y tras unas fraudulentas elecciones,
provocó la cruenta guerrita, en la que se vieron enrolados un grupo
de generales veteranos de la Guerra de Independencia contra el
colonialismo español en el siglo XIX.; tales disturbios, dieron
motivos a Estrada Palma a solicitar la segunda intervención militar
estadounidense.
Enrique Collazo, en la dedicatoria de su libro a los cubanos,
afirmó: (¼ ) El pueblo débil que
confía la defensa de su libertad y su derecho a un pueblo vecino,
poderoso y fuerte, merece ser esclavo y lo será. Aprendamos en la
historia de nuestro pasado a desconfiar de nuestros humanitarios
protectores, buscando en la paz desarrollar nuestra riqueza, para
poder hacernos fuertes, si es que queremos conservar la
independencia absoluta y la libertad, por las cuales hemos luchado
medio siglo. 10
Sabias palabras, que han sido confirmadas por nuestra propia
historia y constituyen hoy, una alerta permanente para nuestro
pueblo, que desde hace ya cincuenta años, alcanzó: libertad plena,
independencia absoluta y soberanía total; ellas fueron logradas a
expensas de la sangre, el sudor y las lágrimas de varios centenares
de miles de los mejores hijos del pueblo cubano, ellos se
sacrificaron para lograrlo; a ellos y por ellos; a sus ideales y
principios, no le fallaremos ni traicionaremos jamás.