UBPC Antonio Maceo, de La Habana

Sistema de pago bien acompañado

Juan Varela Pérez
juan.pvp@granma.cip.cu

El desarrollo que muestra hoy la Unidad Básica de Producción Cooperativa Antonio Maceo, de Nueva Paz, no ha sido casualidad.

Mejora el salario, pero también la productividad y la calidad.

La mejoría gradual en los principales indicadores de la producción agrícola se debe, ante todo, explicó el ingeniero Dunieski Conde Betancourt, administrador del centro, a la aplicación de un sistema de pago que beneficia a los que más y mejor rinden.

Allí responden a la política del Gobierno de implantar una retribución proporcional a los resultados, sin límite salarial, que favorece la productividad y los rendimientos agrícolas.

El equipo de dirección —muy reducido— coincide en que esa forma de pago y la inclusión de la unidad en el Programa de Desarrollo Agropecuario provincial, contribuyeron a eliminar las trabas que impedían aprovechar al máximo las fuerzas productivas.

El pago por resultado fortalece el sentido de pertenencia.

Todavía no es lo óptimo, pero el avance es innegable si se mide con la situación de años pasados. Entonces arrastraban una pesada y negativa carga: acumulación de deudas, costos elevados, baja explotación de los recursos, porque no producían lo suficiente en las 12 caballerías.

Al implementarse debidamente esta Resolución se cumple el principio socialista de distribución, donde cada cual recibe en correspondencia con su aporte, o sea, les pagan por cantidad y calidad.

Según los planes y antecedentes registrados en plantillas de esta UBPC de anteriores etapas, le harían falta 110 trabajadores para la siembra, atención y cosecha de los diferentes cultivos donde predominan el plátano, la papa, el boniato, el maíz y la calabaza.

Hoy, en cambio, se emplean solo 71 obreros "porque mientras más se haga con menos personal, más se favorece la economía y mayores serán los ingresos per cápita", explicó Emilio Vázquez Álvarez, uno de los agricultores entrevistados por Granma, de amplia experiencia en esos trajines.

Al colectivo lo mueve la autodisciplina laboral y técnica. Los morosos e improductivos son separados porque allí no toleran al holgazán, ni le dan margen al igualitarismo.

Sentido de pertenencia

La información que reciben de la administración de la UBPC y de la empresa de Cultivos Varios de Nueva Paz contribuye, en opinión de Emilio, a fortalecer el sentido de pertenencia y "nos lleva a utilizar los mecanismos a nuestro alcance en la búsqueda de una superior eficiencia y rendimiento por hectárea".

El sistema está en constante perfección y existe una preocupación de todos los miembros del colectivo: eliminar cuanta traba burocrática lo entorpezca. Los trabajadores de esta Unidad Básica saben que los vinculados a los resultados directos (en bienes o servicios) no tienen límite en el salario que pueden recibir en correspondencia con lo que producen.

El objetivo de esta Resolución No. 9 del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social es uniformar la política salarial entre las empresas en perfeccionamiento y las que no están y brindar una herramienta que ayude a obtener mejores resultados productivos y de servicios.

El sistema exige estrictos controles y que cada labor, mediante una cuidadosa valoración, tenga bien definida su ficha de costo. Por el comportamiento de esta en la UBPC se conoce lo que cada quien puede recibir.

Tres momentos matizan, en su estructura, el proceso de pago: 1) el anticipo con una vinculación por la labor que se realice; 2) el 50 % de las ganancias del ciclo de cultivo, y 3) el cierre del balance económico del año. En esta ocasión reciben la parte que les corresponde por las utilidades.

No tener espacios vacíos

La vinculación obliga a no tener espacios vacíos. Tan pronto se termina de cosechar un campo —así ocurrió con la papa en el 2007— se ocupan esas áreas con otras viandas. El administrador califica ese proceso como elemento crucial para la Antonio Maceo. Tal ritmo, muy sostenido, permite explotar al máximo las tierras en la etapa ideal para cada plantación, hacerlo en forma escalonada y así aumentar los resultados agrícolas.

Los dirigentes de la empresa la califican como una de las UBPC más sobresalientes de La Habana, en el uso de este novedoso mecanismo. El haber obtenido en el 2007, pese a un difícil final de cosecha, 6 500 quintales de papa por caballería, demuestra la integralidad con que se trabajó. Igual saldo es logrado en los restantes cultivos.

Cuando se habla con los agricultores se percibe el buen ambiente que existe. Rosa Álvarez, por ejemplo, destaca la atención de los jefes, siempre junto a ellos, a pie de surco; Víctor de la Cruz afirma que este sistema de pago estimula a todas las partes; Carlos González se siente dueño de la tierra donde trabaja, y Misael Vázquez considera imprescindible aumentar la producción porque esta sustenta el salario recibido.

Víctor Bell se alegra de contribuir a que la unidad sea rentable, porque así ganan más; para Alexander Leyva esto es apenas el comienzo de un periodo en ascenso, y según Jaime Smith "tener más productos y mayor remuneración, depende de nosotros".

Los jefes de finca se encargan de hacer, al término de la jornada, algo así como una radiografía y ponerle nombre y apellidos a lo sucedido. Esos datos sirven como base para definir el grado de participación y el aporte de cada trabajador. La propia entidad reconoce que no todas las Unidades Básicas, de las cuatro que existen en el municipio, se comportan igual. Hay diferencias en la producción y en el salario.

Por ejemplo, en la UBPC Francisco Vega, apunta el ingeniero Carlos Martell, director de la empresa, ya disponen de suficiente fuerza de trabajo, pero no lo es todo. Si ese personal no se estimula y organiza, los deseos de seguir los pasos de la Antonio Maceo pueden demorarse.

No conocer bien los beneficios de este principio, puede frustrar una Resolución ventajosa para cuantos la apliquen correctamente.

 

| Portada  | Nacionales | Internacionales | Cultura | Deportes | Cuba en el mundo |
| Opinión Gráfica | Ciencia y Tecnología | Consulta Médica | Cartas| Especiales |

SubirSubir