.— El Senado
estadounidense frenó el plan de rescate financiero a la industria
automotriz por un monto de 14 mil millones de dólares, que podía
evitar la quiebra de grande compañías, informaron hoy fuentes
oficiales.
Pese a haberse tomado un principio de acuerdo con la aprobación
de la Cámara de Representantes, el proyecto llegó a un punto muerto
cuando los sindicatos de la industria rechazaron demandas
republicanas de una reducción inmediata de salarios, agregaron.
El líder de la mayoría demócrata, Harry Reid, aseguró estar
decepcionado, pues esperaba que el acuerdo diera vida a los
esfuerzos por encontrar una solución, posición apoyada la víspera
por el presidente electo, Barack Obama.
Frente a las exigencias del Congreso, los representantes del
Sindicato de Trabajadores estaban dispuestos a un corte salarial,
pero no antes de 2011, destacó el legislador republicano George
Voinovich.
La propuesta fue frustrada luego de que el líder de este partido,
Mitch McConnell, indicó que votaría en contra. Los demócratas sólo
tienen 50 escaños en el Senado y necesitarían 60 votos para evitar
este tipo de desenlaces.
Entre los argumentos de McConnell, sobre el fracaso del proyecto,
está el temor sobre la falta de garantías reales para la viabilidad
a largo plazo en las tres grandes automovilísticas: General Motors,
Ford y Chrysler.
Los opositores al plan, que también ha encontrado la repulsa
pública, señalan que este promete dinero de los contribuyentes a
cambio de reformas que quizás nunca ocurran.
Sin embargo, muchos políticos temen que sin el consenso para un
préstamo, el colapso de las compañías agrave la crisis económica con
la pérdida de millones de empleos.
Los gigantes de Detroit pedían al gobierno una ayuda por 34 mil
millones de dólares, para evitar posibles quiebras y sus
consecuencias en la economía.