La transición en Miami

Andrés Gómez, director de Areítodigital

Miami.—Por décadas la contrarrevolución cubana en Miami se ha desgañitado vociferando por el mundo la exigencia de sus amos, que la Revolución de los cubanos —para Cuba sobrevivir— tenía que rendirse y hacer la transición al antiguo régimen. Aunque esa transición no ha tenido lugar en la Isla, una —para horror de las fuerzas de la contrarrevolución cubana— empieza a manifestarse públicamente, de manera nueva, aquí en Miami.

Obama ganó el condado Miami-Dade por una mayoría de 140 000 votos.

La derrota electoral, en las elecciones presidenciales pasadas, de las políticas internas y externas que caracterizaron por su naturaleza reaccionaria, a la administración Bush ha comenzado a influir en el ambiente social y político de Miami. La elección de Barack Obama a la presidencia deja a la ultraderecha cubana americana sin sus bases y vínculos de poder y financiamiento en Washington. Algo muy grave para este sector, especialmente en estos tiempos de depresión económica y las implicaciones de ésta para programas que han sustentado financieramente su poder aquí y en Washington.

La transformación de Miami ha venido ocurriendo hace ya tiempo, principalmente debido a los cambios demográficos. Pero la elección de Obama hace que esta ocurra dentro de un nuevo contexto. Uno más propicio, quizás podríamos llamarle oficial.

Después de las elecciones varios hechos constatan este cambio. Entre estos se pueden nombrar las presentaciones culturales, y entre esas, una del cantante cubano Paulito FG, y toda la controversia relacionada con su presentación, provocada por la propia derecha; la otra es la exhibición de un filme sobre el Che en un cine de Miami Beach. Ambas en contra de la voluntad de la dirigencia de la extrema derecha cubano americana, que ha tenido, a regañadientes, que tolerarlas, algo que antes, por largos años, no permitió que ocurriera.

Otra, más significativa por sus implicaciones políticas directas, es la divulgación de los resultados de una encuesta realizada, según se deja saber, después de las elecciones presidenciales, por el Instituto de Investigación de la Opinión Pública de la Universidad Internacional de la Florida (FIU), financiada por el Brookings Institution, un antiguo y prestigioso instituto de investigación y análisis. El estudio en cuestión mantiene que el 55% de los 800 cubano americanos encuestados en el condado Miami-Dade favorecen poner fin al bloqueo, mientras que un 65% favorece el restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Cuba, y un 66% de los encuestados también está en contra de las restricciones de viajes a la Isla.

Miami ha sufrido cambios demográficos.

Precisamente fue a finales de noviembre pasado que, como parte de un informe de una Comisión del Brookings Institution sobre las políticas que la nueva administración norteamericana debe instituir con América Latina, titulado Revaluando las relaciones de América Latina y Estados Unidos, se recomienda un cambio profundo por parte de Estados Unidos en sus relaciones con Cuba, con el propósito de normalizar las relaciones entre ambos países.

Entre los cambios en las relaciones con Cuba la Comisión, compuesta entre otros por antiguos presidentes de México, Chile y Bolivia, un ex subsecretario de Estado norteamericano y un ex director de la CIA, recomienda una serie de medidas, como son el fin de todas las restricciones de viajes a Cuba, permitir la participación del Gobierno cubano en organizaciones políticas y económicas, regionales y mundiales como el Banco Interamericano de Desarrollo, el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, entre otras, con el fin eventual de, según el Informe, "entrar en temas de fondo como el bloqueo comercial".

Esta iniciativa provocó la reacción del congresista cubano americano ultrareaccionario recién reelecto Lincoln Díaz-Balart, quien destempladamente le negó legitimidad a la encuesta de la FIU, sobre la cual El Nuevo Herald se atrevió a publicar que en esta la mayoría de los encuestados "manifestaron ser republicanos que votaron en contra del presidente electo Barack Obama".

Este Díaz-Balart afirmó "que la única encuesta válida es la de las urnas en las que 400 000 cubanos en Miami-Dade habían votado para reeligir a tres congresistas que apoyan el embargo". Si solo fuera el embargo lo que apoyaran estos tres congresistas...

Pero aunque sí es verdad que los tres fueron reelectos, no lo es que 400 000 cubanos en Miami-Dade votaron por ellos. Los 398 000 votos recibidos por los tres congresistas de la ultraderecha no fueron solo de cubanos y no fueron solamente en Miami-Dade, fueron el total de votos de los tres distritos congresionales, 18, 21 y 25, que incluyen áreas de los condados de Broward, Monroe y Collier. Debe ser señalado que el presidente electo Obama ganó el condado Miami-Dade por una mayoría de 140 000 votos —491 000 votaron por él mientras que 351 000 lo hicieron por el senador McCain.

En verdad los tres congresistas ultrareaccionarios recibieron un total de 340 000 votos en el condado Miami-Dade. Lo que no dijo Lincoln Díaz-Balart es que en Miami-Dade el voto combinado en contra de estos tres congresistas fue de 259 000 personas. Y aunque esa diferencia de 81 000 votos parece grande no lo es tanto si se toma cada uno de los tres distritos congresionales individualmente.

Los representantes de la mafia cubano-americana en el Capitolio: Lincoln y Mario Díaz-Balart e Ileana Ros.

En el distrito 21 Lincoln ganó por 37 000 votos de un total de 186 000; en el distrito 18 Ileana Ros ganó por 43 000 votos de un total de 200 000; y en el distrito 25, el hermanito de Lincoln, Mario, ganó por solamente 12 000 votos, de un total de 214 000 votos.

Nada mal para una oposición que nunca había existido anteriormente, ya que salvo una o dos aisladas excepciones estos tres congresistas habían reinado sin oposición electoral.

realmente nada que no pueda ser revertido en un futuro no muy lejano, muy posiblemente bajo nuevas condiciones y reglas del juego.

Nada mal para comenzar, bajo muy buenos augurios, esta ansiada transición hacia la racionalidad y el pluralismo político en Miami.

 

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