Tras 10 jornadas de intercambios entre cineastas de América
Latina y otras latitudes, esta noche serán otorgados los premios
Coral a las mejores realizaciones, con lo que culminará el 30
Festival del nuevo cine.
Toque distintivo de esta cita serán los lauros que por primera
vez se entregarán a cintas en proceso a fin de otorgar
financiamiento a sus realizadores para concluirlas, y la idea ya
concretada de crear una red de distribución de filmes de la región
para poder ser apreciados por sus pueblos.
Esta edición ha contado con un alto promedio de películas de
loable valor, hecho que hecho compleja la labor de selección que
cada año y de forma espontánea realiza el público cubano.
La crítica coincide en afirmar que Brasil y Argentina trajeron a
este certamen lo más relevante del quehacer cinematográfico del
último año, aunque hoy quedarán despejadas las incógnitas.
Lo que sí ratificó este Festival fue la continua recuperación del
cine cubano, con filmes como El cuerno de la abundancia -quizás la
más popular de todas las obras expuestas-, Los dioses rotos, Omerta
y Kangamba, todas realizadas con calidad e incluso audacia artística
y técnica.
Sorpresas tampoco han faltado, con la presencia de los actores
principales de la película Che, del director Steven Sodenbergh, y
las proyecciones de las dos partes del filme, que impactaron entre
los espectadores.
No pueden soslayarse la presencia en La Habana de otro grande del
cine, Mike Leigh, y el ciclo de cintas en su homenaje.
Casi en su recta final, el Festival recibe la visita de la actriz
británica Vaness Redgrave, una de las más destacadas del mundo, con
comentarios elogiosos para Cuba, su cine y el de Latinoamérica.
En su plena madurez, el Festival del Nuevo cine Latinoamericano
ha ratificado la valía de su existencia y lo mucho que resta por
andar, para seguir abriendo brechas al hegemonismo de Hollywood.