Un entrañable recuerdo de Glauber Rocha

MICHEL HERNÁNDEZ
michelher@granma.cip.cu

Foto: Yordanka AlmaguerPaula Gaitán, viuda del notable director Glauber Rocha, trajo al Festival El diario de Cintra, filme relacionado con una etapa cardinal de la vida de este cineasta (1939-1981), uno de los principales líderes del Grupo Cinema Novo y una de las grandes figuras en la historia del movimiento del cine latinoamericano.

La cinta, un largometraje documental de 87 minutos, refleja con una poética muy personal los testimonios fílmicos grabados durante los seis meses en que el director de Cabezas Cortadas y La edad de la Tierra vivió en la ciudad portuguesa de Cintra, donde se trasladó junto a su esposa e hijos para "reflexionar sobre la situación política, el cine brasileño, las contradicciones y todo lo que pasaba en el mundo en ese momento", según comenta Paula, quien actualmente imparte clases de cine y video en la Escuela de Artes Visuales de Park Laje, en Río de Janeiro.

Sus memorias afluyen de prisa como un río de paso. "Glauber y yo nos conocimos fortuitamente en Colombia. El había ido a interceder por dos cineastas colombianos que estaban presos. Y nos vimos por coincidencia en casa de un periodista amigo, donde estuvimos hablando largo rato. Luego nos volvimos a encontrar tres años después, cuando él estaba volviendo a Brasil del exilio y nos casamos".

¿Y su recuerdo de los días posteriores al estreno del último filme realizado por Glauber, La edad de la Tierra?

"Después del estreno de La edad de la Tierra, Glauber quería pasar un tiempo en un lugar apartado para pensar con calma sobre todos los asuntos que le preocupaban, como la situación social, la política y el futuro del cine del continente, entre muchos más. Entonces decidimos irnos con nuestros hijos, Ava y Erick Rocha, al poblado de Cintra, una aldea portuguesa muy escondida, casi entre nieblas, adonde los poetas iban a escribir.

Sobre la idea original de una película como El Diario de Cintra Paula evocó que "en los seis meses que estuvimos en ese poblado me dediqué a filmar a Glauber y a su entorno. El murió poco tiempo después de nuestro regreso a Brasil y yo tenía todas las imágenes guardadas. Y a partir de ahí nació el filme. Es una cinta muy sensorial y quizás por eso emociona. La he presentado en varios festivales internacionales en países donde las personas no tienen esa relación afectiva con Glauber como en Cuba o Brasil, y, sin embargo, la gente ha salido muy emocionada de los cines".

"Yo estoy muy ligada a temas relacionados con la memoria. Hace poco terminé un documental sobre una artista del underground brasilero llamada María Gladis. Ahora estoy trabajando en el guión de mi primer largometraje de ficción, Sobre la Neblina, una coproducción entre Brasil y Chile".

Su estancia en el XXX Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano para ella resultó una experiencia "divina". Fue muy importante haber traído esta película al Festival, un lugar mítico para el cine latinoamericano, en el que se dieron a conocer grandes nombres del séptimo arte del continente. A la vez me llena de orgullo regresar nuevamente a un país donde Glauber tuvo grandes amigos, como Alfredo Guevara y Tomás Gutiérrez Alea.

 

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