La biodiversidad de Cuba se ha visto amenazada en varias regiones
por procesos de deforestación y por otras variantes de erosión de
los suelos, causados en gran medida por el uso intensivo de la
tierra para grandes cultivos, como la caña de azúcar o el arroz.
En la actualidad el Estado de la Isla apuesta por la conservación
de la naturaleza del país, a través del uso sostenible de todos los
recursos en los sectores de la economía y la sociedad.
Ese proyecto para la conservación identifica como una de las
causas principales de la pérdida de la diversidad, las alteraciones,
las fragmentaciones o pérdida de hábitat, ecosistemas o paisajes.
El programa establece mecanismos en favor del rescate de los
ecosistemas en parajes donde permanecen fragmentos de naturaleza que
en muchos casos son reminiscencias de los ecosistemas donde las
especies con un alto valor todavía encuentran refugio y siguen
prestando servicios valiosos para la diversidad biológica.
Los esfuerzos hacia el alcance de esas metas ecológicas,
enfatizan en trabajos integradores de reforestación, con una
importante reducción en la tasa de pérdida de la diversidad
biológica y enmarcada en el manejo sostenible.
Según datos de la Organización de las Naciones Unidas para la
Agricultura y la Alimentación (FAO), Cuba constituye uno de los
pocos países del mundo que logran anualmente crecimiento en su
superficie boscosa, labor que en 2007 en la Isla alcanzó los 136
millones de árboles plantados.
Este hecho confirma que, de mantenerse un ritmo de crecimiento
anual similar, el país caribeño puede materializar el propósito de
llegar al 2015 con el 29 por ciento de su superficie cubierta de
bosques.
La puesta de semillas, producción de posturas y la incidencia en
el proceso de supervivencia de plantaciones son actividades en las
que la nación debe seguir trabajando, pero otros factores como la
siembra de árboles frutales y de maderas preciosas, requieren de una
atención especial.
En esta etapa cualitativamente superior, un rol de primerísimo
orden lo desempeña la experiencia de las denominadas fincas
forestales, que comenzó a aplicarse en la central provincia de Villa
Clara en 1995 y hoy cobra cada vez mayor fuerza en todo el
archipiélago.
Luego de aplicarse durante 13 años el sistema, esas entidades
registran excelentes resultados productivos, entre estos la
elevación a nivel nacional hasta más del 85 por ciento del índice de
supervivencia en las plantaciones, que anteriormente era incluso
inferior al 40 en algunas regiones.
Al triunfar la Revolución Cubana, en 1959, sólo el 13, 4 por
ciento de la superficie de la Antilla mayor estaba cubierta de
bosques, situación revertida en la actualidad, donde las áreas
verdes se acercan la 25 por ciento del territorio, cuando se
registran más de dos millones 700 mil hectáreas de foresta.
Si tomamos en consideración la importancia capital que tienen los
bosques para la economía, el mejoramiento del régimen lluvioso, el
mantenimiento de rendimientos agrícolas y la preservación de la
biodiversidad y el medio ambiente en general, no caben dudas que
vale mucho el esfuerzo de Cuba en esta tarea