Nosotros,
los Jefes de Estado y/o de Gobierno de la República de Cuba y de los
Estados miembros de la Comunidad del Caribe (CARICOM), integrada por
Antigua y Barbuda, la Mancomunidad de las Bahamas, Barbados, Belice,
la Comunidad de Dominica, Granada, la República Cooperativa de
Guyana, la República de Haití, Jamaica, Saint Kitts y Nevis, Santa
Lucía, San Vicente y las Granadinas, la República de Suriname y la
República de Trinidad y Tobago;
Orgullosos de nuestra identidad caribeña compartida y de la
riqueza cultural de nuestros pueblos;
Reunidos por tercera ocasión a nivel Cumbre, en Santiago de
Cuba, Cuba, y conmemorando el trigésimo sexto Aniversario del
establecimiento de relaciones diplomáticas entre los Estados
independientes de la Comunidad del Caribe y la República de Cuba;
Recordando las Declaraciones de La Habana de 2002 y de
Bridgetown de 2005 y reconociendo su importancia y su aporte
significativo para el mayor acercamiento entre nuestras naciones;
Recordando además nuestro firme compromiso con los Principios
y Propósitos consagrados en la Carta de las Naciones Unidas, con el
multilateralismo y con los principios fundamentales del Derecho
Internacional, incluidos el respeto a la soberanía y la igualdad
soberana de los Estados, la no intervención y la no injerencia en
los asuntos internos, la proscripción de la amenaza y el uso de la
fuerza en las relaciones internacionales, el respeto a la integridad
territorial, el arreglo pacífico de controversias y nuestro rechazo
a las medidas coercitivas unilaterales destinadas a coartar el
derecho soberano de los ciudadanos de todo país de determinar
libremente su sistema político y sus instituciones, en paz,
estabilidad y justicia;
Recordando nuestros compromisos con los principios
fundamentales de los derechos humanos, la dignidad y la libertad
para todos;
Recordando también nuestro compromiso con el logro de los
Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) en las esferas de la
educación, la salud, el alivio de la pobreza y la igualdad de
género;
Profundamente preocupados por el devastador impacto de la
crisis económica y financiera actual, particularmente sobre los
pequeños países en desarrollo, que amenaza con erosionar el progreso
logrado hacia el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del
Milenio, y la realización de la Agenda de Desarrollo de las Naciones
Unidas;
Reconociendo que las economías pequeñas y vulnerables
requieren un trato especial y diferenciado para desarrollarse y
convertirse en participantes plenos de la economía internacional;
Conscientes de que la cooperación, la colaboración y la
solidaridad son importantes para los esfuerzos regionales para
enfrentar los desafíos resultantes de la crisis económica y
financiera global y del injusto e inequitativo orden económico
internacional prevaleciente;
Ratificando el compromiso con la cooperación regional como
una estrategia efectiva para el logro de nuestros objetivos de
desarrollo sostenible, de una mejor integración y de un mayor
bienestar para nuestros pueblos;
Constatando los beneficios, particularmente en las esferas de
la educación y la salud logrados a partir de los programas de
cooperación e intercambio entre la República de Cuba y los Estados
miembros de la Comunidad del Caribe;
Por consiguiente:
1. Reafirmamos los fuertes lazos de hermandad y solidaridad
existentes entre nuestras naciones.
2. Subrayamos que la cooperación es un ingrediente
imprescindible de la integración regional del Caribe.
3. Expresamos satisfacción por las muestras de solidaridad y
apoyo entre los países del Caribe por los graves daños resultantes
de los huracanes y otros fenómenos naturales que han impactado la
región.
4. Destacamos la urgencia de promover acciones globales para
fomentar el uso racional y sostenible de los recursos naturales,
para conservar y proteger el medio ambiente y mitigar los efectos
del cambio climático sobre nuestros países. En ese contexto
reafirmamos el principio de la responsabilidad común pero
diferenciada y ante la deuda ecológica contraída por los países
desarrollados, hacemos un llamado para que estos aporten los
recursos financieros nuevos y adicionales necesarios para
implementar medidas dirigidas a la adaptación ante el cambio
climático y a la mitigación de los gases de efecto de invernadero.
5. Instamos a la comunidad internacional a apoyar, mediante
el establecimiento de un marco financiero internacional, a aquellos
países que administran y preservan sus bosques de manera sostenible.
6. Instamos a la comunidad internacional a que apoye la
inclusión en el acuerdo post-Kyoto de incentivos para los países que
conservan sus selvas tropicales en reconocimiento al importante
papel que estas desempeñan en la mitigación de los efectos del
cambio climático.
7. Enfatizamos sobre la necesidad de invertir en programas de
energía sostenible y renovable, y en la infraestructura que
promovería la consecución del objetivo de desarrollo sostenible de
nuestros recursos y contribuiría a la seguridad energética regional.
8. Apoyamos resueltamente los esfuerzos que lleva a cabo la
Asociación de Estados del Caribe (AEC), para declarar al Mar Caribe
como un Área Especial en el Contexto de Desarrollo Sostenible
en la Asamblea General de las Naciones Unidas, reconociendo la
importancia del Mar Caribe como un área de una diversidad biológica
única, un ecosistema sumamente frágil y que es parte esencial de la
vida de los pueblos de la región.
9. Reiteramos nuestra profunda preocupación por el tránsito
de desechos nucleares y otros tipos de materiales peligrosos por el
Mar Caribe y por la grave amenaza que entraña esta actividad de alto
riesgo para la seguridad de la región y, en ese aspecto,
reafirmamos nuestro compromiso de lograr un Mar Caribe libre de
desechos nucleares.
10. Reconocemos los importantes resultados y avances sociales
logrados en la región, especialmente en las esferas de la educación
y la salud, como fruto de los programas de cooperación
instrumentados entre nuestras naciones, particularmente en los
últimos seis años.
11. Acordamos continuar desarrollando y ampliando los
programas de cooperación entre nuestras naciones en las esferas
priorizadas que hemos identificado, de conformidad con las
potencialidades y posibilidades de cada Estado.
12. Convenimos poner énfasis priorizado en la promoción de la
salud, la formación de recursos humanos y la mitigación de
desastres.
13. Subrayamos la necesidad de una reforma fundamental de la
arquitectura financiera internacional, a través de un proceso
amplio, transparente e inclusivo bajo la égida de las Naciones
Unidas, que prevea la plena participación de los países en
desarrollo en la toma de decisiones y en el establecimiento de
normas en la esfera económica internacional.
14. Instamos, ante la crisis económica y financiera provocada
por las políticas de los países industrializados, a la creación de
estándares mejorados para la regulación y supervisión de los asuntos
financieros internacionales y así evitar crisis económicas y
financieras internacionales futuras.
15. Reiteramos nuestra insatisfacción por el estancamiento de
las negociaciones de la Ronda de Doha y alentamos a los
Estados miembros a reanudar negociaciones de buena fe, con el
objetivo de crear un sistema multilateral de comercio efectivo que
responda a las necesidades e intereses de las economías pequeñas y
vulnerables, incluyendo compromisos en materia de asistencia al
desarrollo para los países de nuestra región.
16. Instamos a que se ponga fin al bloqueo económico,
comercial y financiero contra la República de Cuba y exhortamos
al Gobierno de los Estados Unidos de América a atender al abrumador
llamamiento de los miembros de las Naciones Unidas, y a levantar con
efecto inmediato el injusto bloqueo económico, comercial y
financiero impuesto contra la República de Cuba y el cese de la
aplicación de las medidas adoptadas el 6 de mayo de 2004 y las
medidas posteriores para reforzar esa política.
17. Expresamos nuestra preocupación de que, a pesar de
nuestros esfuerzos colectivos e individuales en la lucha contra el
tráfico ilícito de narcóticos y sustancias psicotrópicas y armas
pequeñas a través del Caribe, dichos fenómenos han traído por
consecuencia un incremento en la criminalidad y de la desintegración
social en nuestras comunidades, y por consiguiente renovamos
nuestro compromiso de cooperar en la lucha internacional contra este
flagelo, de conformidad con los principios adoptados en la Asamblea
General de las Naciones Unidas y contenidos en las disposiciones de
los convenios y acuerdos internacionales para combatir el tráfico y
abuso de sustancias ilegales y el tráfico ilícito de armas pequeñas.
18. Recordamos la Declaración contra el terrorismo adoptada
en Bridgetown, Barbados, el 8 de diciembre de 2005, durante la
Segunda Cumbre Cuba-CARICOM y, en ese contexto, reafirmamos
la enérgica e inequívoca condena al terrorismo en todas sus formas y
manifestaciones, así como a todos los actos, métodos y prácticas de
terrorismo dondequiera que se cometan, quienquiera que los perpetre
sea cual fuere su justificación, contra quienquiera que se cometan,
incluidos aquellos en que los Estados estén directa o indirectamente
involucrados.
19. Reafirmamos la importancia de la cooperación
internacional en la lucha contra el terrorismo, de conformidad con
el Derecho Internacional y la Carta de las Naciones Unidas.
20. Reafirmamos nuestro compromiso de fortalecer las
instituciones y mecanismos existentes de integración regional,
basados en los principios de la responsabilidad compartida pero
diferenciada.
21. Decidimos trabajar activamente a favor de los actuales
esfuerzos de integración y concertación de América Latina y el
Caribe, con el ánimo de asegurar un reconocimiento pleno del Caribe
dentro del contexto de América Latina y el Caribe. Expresamos
nuestra esperanza de que la Cumbre de América Latina y el Caribe
sobre Integración y Desarrollo, a efectuarse en Salvador, Bahía,
Brasil, los días 16 y 17 de diciembre de 2008, contribuya a dichos
esfuerzos sobre la base de los principios consagrados en el Derecho
Internacional y la Carta de las Naciones Unidas, y de la
solidaridad, la cooperación y el trato especial y diferenciado para
las economías más vulnerables de la región.
22. Reconocemos los logros de Cuba como Presidente del
Movimiento de Países No Alineados (MNOAL), fortaleciéndolo y
revitalizándolo.
23. Hacemos un llamamiento a la comunidad internacional a
reafirmar su apoyo a los esfuerzos para proteger los derechos
económicos, sociales y culturales para todos, incluido el derecho al
desarrollo, y a apoyar los esfuerzos para alcanzar los derechos
civiles y políticos, así como a lograr un mayor equilibrio entre la
promoción y protección de ambos tipos de derechos.
24. Instamos a la comunidad internacional a reafirmar su
compromiso con el derecho de los pueblos a vivir en paz y seguridad,
respetando el derecho a la autodeterminación.
25. Decidimos celebrar la Cuarta Cumbre Cuba-CARICOM, en la
República de Trinidad y Tobago el 8 de diciembre de 2011, y la
Tercera Reunión de Ministros de Relaciones Exteriores en La Habana
en el año 2010.
Santiago de Cuba, 8 de diciembre de 2008