La recuperación de la infraestructura tabacalera avanza en Cuba
tras el impacto de los recientes huracanes, de forma paralela a las
siembras de la solanácea, que en la actualidad superan las 850
caballerías.
En la presente campaña el país plantará dos mil 373 y la
estrategia está dirigida a incrementar los rendimientos, objetivo
para cuya materialización priorizan el cuidado de los suelos, con la
adición de humus de lombriz, abono natural considerado su mayor
beneficiador.
En pos de la rehabilitación de las casas de cura natural,
almacenes y otras instalaciones, se trabaja de forma acelerada,
especialmente en Pinar del Río, provincia mayor productora de la
hoja en la Isla, duramente castigada por Gustav e Ike, y ya las
estructuras rescatadas significan alrededor del 50 por ciento de las
afectadas.
En esas funciones laboran 10 brigadas de carpinteros de
diferentes provincias de la nación, que arribaron al más occidental
territorio en gesto solidario, dado el impacto de ese sector en la
economía cubana.
La actual contienda tabacalera demandará en Pinar del Río, la
contribución de más de 43 mil hombres para afrontar las diferentes
tareas del cronograma del cultivo.
A pesar del azote de los huracanes los vueltabajeros tienen el
empeño de lograr una cosecha superior a la anterior.
Esa fuerza, ya abanderada, se agrupa en 94 batallones de la CTC,
seis de la Federación de Mujeres Cubanas, y 135 provienen de la
actividad de acopio y beneficio del tabaco, que se suman una vez
concluidos los trabajos en la preindustria.
El grueso de las plantaciones éstarán enmarcadas en la etapa
óptima y para el 30 de enero esperan concluirlas, al igual que la
construcción de casas de curar averiadas o derribadas por los
huracanes.
Esta región aporta a la industria del torcido en el país
alrededor del 50 por ciento de las capas exportables y la totalidad
de los capotes, hojas indispensables para la confección de los
habanos.