Además de contribuir a elevar los suministros alimentarios a la
población, el proceso de entrega de tierras ociosas que desarrolla
Cuba constituye una importante fuente de nuevos empleos productivos.
Un buen ejemplo lo encontramos en la oriental provincia de Las
Tunas, donde cerca de 900 personas sin vínculo laboral han recibido
hasta la fecha terrenos improductivos que el Estado asigna en
usufructo para que sean dedicados al cultivo o a la crianza de
diversas especies de animales.
A menos de tres meses de comenzar en el país las solicitudes de
las personas y entidades con condiciones para hacer útiles estas
áreas, las comisiones agrarias creadas en cada uno de los ocho
municipios tuneros ya aprobaron en total unos mil 200 casos.
El proyecto avanza en la Isla a partir de la promulgación de los
decretos 259 y 282, aprobados en julio y agosto del presente año,
mediante los cuales se autoriza e implementa la entrega de tierras
en usufructo a personas jurídicas o naturales dispuestas a ponerlas
en producción.
Esta decisión se basa en objetivos de alta prioridad como
incrementar la producción de alimentos y disminuir costosas
importaciones, en medio de la crisis alimentaria que sufre hoy el
mundo.
El proceso adquiere, además, una especial importancia en la
actual etapa de recuperación que vive la nación cubana, luego de ser
afectada en un corto lapso por los huracanes Gustav, Ike y Paloma.