—¿Participó usted en los hechos del 26 de Julio?, le pregunta.
—¡Participé!, dice con firmeza. Tuve el honor de que se contara
conmigo para pelear.
Con esa misma decisión participaría tres años después en la
expedición del Granma.
Para su entrada en la Historia este hombre, de gran sensibilidad
humana, tuvo que transitar por los insondables caminos de la
injusticia social, más lacerantes aún para él en una sociedad que
discriminaba al negro y al pobre.
Mestre nació el 20 de mayo de 1927 en La Habana. Son los años de
la tiranía de Machado, cuando el hambre se enseñorea del país y el
pueblo se agita en su rebeldía. En este ámbito trascurren sus
primeros años de vida.
Desde joven muestra vocación por los estudios y el deporte, pero
la situación económica lo obliga a dejar la escuela. Con el tercer
año de Bachillerato vencido, se emplea como obrero de la
construcción en el oficio de cabillero, albañil y carpintero, además
trabaja en el bacheo y pavimentación de calles.
Las actividades revolucionarias comienzan a ocuparle el tiempo
libre, luego de largas jornadas como constructor. Comienza entonces
a relacionarse con jóvenes con inquietudes políticas y establece los
primeros contactos con la Juventud Ortodoxa. Se identifica con la
línea revolucionaria de Fidel, y fue uno de los primeros en
conspirar contra el tirano y adiestrarse para la futura lucha
armada.
Incorporado a la vida clandestina, organiza células
revolucionarias y participa en manifestaciones estudiantiles. Está
presente en la Marcha de las Antorchas del 27 de enero de 1953.
De las cualidades y virtudes de los hombres que necesitaba Fidel
para el histórico asalto al cuartel Moncada, Mestre atesoraba la
discreción y la modestia, el valor y el patriotismo.
El 24 de julio de 1953 le dice a su madre que lo habían despedido
de su empleo —algo natural en aquellos años—, y le comunica que
había conseguido un trabajo en Matanzas. Junto a él viajan, pero con
destino a Santiago de Cuba, otros compañeros de la célula.
Participante en el asalto al cuartel Moncada, Mestre es capturado
y juzgado junto a otros combatientes, y cumple condena en el
Presidio Modelo en Isla de Pinos.
Ya en libertad, regresa a su hogar pero sin alejarse de la lucha.
Apremiado por las estrecheces económicas, se reincorpora al trabajo
como obrero de la construcción.
A fines de 1955 cobra fuerza la represión batistiana. Los propios
moncadistas le advierten del peligro que corre y la necesidad por
ello de que abandone el país. Decide entonces marchar al exilio. En
México forma parte de los 82 valientes hombres que desembarcaron en
el yate Granma el 2 de diciembre de 1956.
Después de la sorpresa y bautismo de fuego en Alegría de Pío,
seis de los expedicionarios resultan descubiertos por la aviación
del ejército batistiano y son capturados y asesinados por una
patrulla enemiga, en una vereda del Monte Macagual, entre ellos
Armando Mestre Martínez, quien había dejado de construir para los
explotadores, para convertirse en constructor de la Revolución.
Aunque los historiadores concluyeron con posterioridad que los
expedicionarios habían sido ultimados el día 8 de diciembre de 1956,
cada 5 de este mes se continúa celebrando el Día del Constructor,
como merecido recuerdo a ese valeroso y humilde trabajador del
sector.