Nuestros galenos, desafiando la distancia, el tiempo y en muchos
casos los conflictos políticos y militares, han llevado con sentido
humanitario sus preciados conocimientos y servicios a las capas más
humildes de cualquier nación de la tierra. En todos los casos la
ética médica ha sido el escudo para enfrentarse incluso a
detractores que han tenido que reconocer la alta profesionalidad y
entrega de los defensores de la Salud. Con orgullo podemos decir que
dondequiera que se encuentre un médico cubano brotará la semilla de
un bien universal: La vida.