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La Armada rusa mantiene movilizado en la zona del Cuerno Africano al
patrullero Neustrashimi (Intrépido) en prevención de ataques piratas
contra barcos mercantes, informó hoy el portavoz de la Marina de
Guerra, Igor Digalo.
El capitán de navío aseguró que esa unidad de la Flota del
Báltico escolta en este momento a una caravana integrada por cuatro
naves, y cumplirá ese tipo de misión en la zona hasta finales de
diciembre.
Lo sustituirá el antisubmarino Almirante Vinogradov, de la Flota
del Pacífico, anticipó el oficial de alta jerarquía.
En relación con el Intrépido, explicó que ya acompañó felizmente
a través del golfo de Adén a más de 20 embarcaciones con una carga
total de 520 mil toneladas.
El patrullero construido en 1993 es el precursor de un servicio
de protección cerca de las costas somalíes en el que la Federación
rusa involucrará a todas sus flotas, según el jefe de ese cuerpo
armado, almirante Vladimir Visotski.
Con tripulación de 210 marinos, velocidad de 30 nudos y artillado
con cohetes antisubmarinos y antiaéreos, cañones de 100 milímetros,
torpedos y helicópteros K-27 a bordo, esta unidad mantiene a raya a
los piratas.
Unos 35 buques mercantes y 600 tripulantes fueron secuestrados en
120 acciones ilícitas en lo que va de 2008 en las costas de Somalia.
Los autores de estos atracos mantienen retenidas a 280 personas,
según reportes de la ONU.
El abordaje más escandaloso fue protagonizado recientemente por
elementos somalíes, quienes se apoderaron del tanquero saudí Sirius
Star, con un cargamento de petróleo valorado en 100 millones de
dólares destinado a Estados Unidos.
Por la liberación de los 25 integrantes de la tripulación
británicos y ciudadanos de Arabia Saudita- y de la embarcación, los
autores de esta acción penada por el Derecho Marítimo llegaron a
exigir 25 millones de dólares.
Con 332 metros de longitud, 22 de calado y un desplazamiento
superior a las 300 mil toneladas, este ingenio supera en dimensiones
a un portaviones, por lo que se requieren poderosos recursos
tecnológicos para ocuparlo, señalan aquí medios de prensa.
Otro elemento que causa preocupación entre especialistas en
navegación oceánica es que el asalto ocurrió en mar abierto, a 430
millas al sureste del puerto keniano de Mombasa, una distancia muy
apartada de las costas somalíes.