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El gobierno boliviano continúa hoy una auditoría en la Zona Franca
de Pando con el propósito de demostrar irregularidades y delitos,
entre ellos los que beneficiaron al detenido ex prefecto del
amazónico departamento Leopoldo Fernández.
De acuerdo con el ministro de la Presidencia, Juan Ramón
Quintana, esa instalación acogida a facilidades tributarias fue
creada para desarrollar el comercio y la economía nacional pero se
convirtió en un santuario de ilícitos.
Entre los más favorecidos con lo allí ocurrido estaban el
opositor Fernández y sus amigotes, para quienes prácticamente
representaba un cheque en blanco, aseguró la víspera el funcionario,
durante una conferencia de prensa.
Según Quintana, la auditoría en curso, desde una fecha sin
precisar, permitirá a toda la población conocer la magnitud del
problema.
La Zona Franca pandina aportaba dinero ilegal luego utilizado en
actividades políticas por el otrora prefecto, encerrado por sus
nexos con una masacre de campesinos en el norteño departamento,
donde el 11 de septiembre último murieron al menos 20 labriegos,
explicó.
Un informe de la Unión de Naciones Suramericanas calificó el
hecho de crimen de lesa humanidad y sugirió la responsabilidad en la
matanza de Fernández y otros cívicos locales.
Quintana adelantó que en las próximas semanas presentarán a la
opinión pública los resultados de la investigación.
El más reciente contrabando de envergadura en ese lugar fue
detectado el pasado 27 de julio, cuando 33 camiones abandonaron la
instalación con mercancías chinas hacia el mercado negro.
Este jueves, el ex jefe de la Aduana César López acusó al
ministro de la Presidencia de facilitar dicha operación.
Por su parte, Quintana rechazó la imputación y aseguró que tales
falsedades sólo comprometen aún más al ejecutivo en la lucha contra
el contrabando y la corrupción.