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Uno de los dos campeones olímpicos
A Mijaín no le hace falta que lo defiendan
Hablando a camisa quitada de Baroev, el tren
ruso, y de otras cosas… Sí cumplió lo prometido: “Lo voy a pelar
bajito”
RAFAEL PÉREZ VALDÉS
rafael.p@granma.cip.cu
El sol estaba empezando a molestar. Ocurrió hace dos años y
medio, en el abanderamiento de la delegación que asistiría a los
Juegos Centroamericanos y del Caribe de Cartagena’06. Mijaín López,
luchador supercompleto del estilo grecorromano, no era todavía, por
supuesto, campeón mundial de Bakú’07¼ ¡y mucho menos olímpico de
Beijing¢ 08! En los de Atenas¢ 04 había perdido con el "tren ruso"
Khassan Baroev, monarca en esa ocasión.
Un
momento trascendental de la victoria contra el ruso Baroev, en
Beijing.
Aquel día, el del abanderamiento, logré hacerle unas preguntas a
este gigante de 191 centímetros de estatura, para una entrevista de
la cual reproducimos ahora un fragmento:
—Antes de ir a los Campeonatos Mundiales de Budapest’05, ¿estabas
seguro de que regresarías con la corona?
Sí lo estaba, esa era mi meta.
Una
habitación en la que puede descansar bien.
—¿Faltaron ahí algunos rivales a tener en cuenta?
Solo no estuvo el campeón olímpico.
—El ruso Khassan Baroev ¿cuántas veces han peleado?
Una. Me ganó en los Juegos Olímpicos de Atenas'04.
—Entonces, ¿si se vuelven a enfrentar?
Lo voy a pelar bajito.
—¿Qué...? No te escuché.
Lo voy a pelar bajito.
HABLANDO DEL TREN
Vamos a terminar reflejando, en un párrafo, antecedentes
imprescindibles. El suspense, para otro desenlace en una competencia
grande, no demoró mucho. Unos dos meses después se disputaron los
mundiales de Guangzhou¢ 06. Baroev derrotó con facilidad al pinareño
discutiendo la corona. "Tuve exceso de confianza", me dijo después.
En los de Bakú¢ 07 el nuestro logró la felicidad total desquitándose
en la final. Y en la cita olímpica de Beijing... lo peló bajito
(¡se graduó de barbero!).
Esas referencias las llevé en la mente ahora, cuando me fui hasta
el gimnasio del Cerro Pelado en su búsqueda:
"No sé cómo me salió aquella frase. Pero bueno, como la dije, la
asumí, qué podía ser que no fuera."
—¿Y no te preocupó que la tomaran como un alarde?
"Es que no lo era. Me sentía en condiciones de ganarle. Después
no me salió en Guangzhou, pero confiaba en mis posibilidades."
—Seguro no pensabas ganarle tan fácil en Beijing.
"Creía que iba a ser muy difícil, como ha sido en todos nuestros
combates, y que por tratarse de unos Juegos Olímpicos él iba a ir
muy bien preparado. No quería dejarlo todo a la suerte del color de
las bolas para determinar quién comenzaba abajo el segundo minuto de
cada asalto, sino ganar trabajando la técnica, con mi movimiento
preferido, el desbalance en cuatro puntos."
TERMINANDO ESE ASALTO
—No debe ser nada fácil aplicarle, como lo hiciste, un desbalance
a un hombre tan técnico y¼ ¡que pesa 120 kilogramos!
"Es difícil, no se lo había podido hacer antes."
—¿Y él a ti?
"Él me ha tirado varias veces. Si me cierra en cuatro puntos me
gana. Sabe trabajar muy bien en esa posición. Yo, por mucho que lo
desee, no tengo aquí a los compañeros que me puedan hacer la
resistencia necesaria para progresar. En Rusia, en cambio, hay como
siete supercompletos muy buenos."
—¿Se retirará Baroev?
"No lo creo, es más joven: cumplió 26 años de edad el primero de
este mes, en tanto yo lo hice el 20 de agosto."
—Le tienes estudiada hasta la fecha de nacimiento.
"Me la sé por la inscripción en Beijing. Yo estudié la de todos
los competidores en mi división."
—Hablando de estudio: los rusos deben haberlo hecho mucho con el
video de Beijing, ¿no podrán encontrar respuestas?
"No sé qué pueda pasar. Eso lo dice el colchón. No pienso que sea
la primera vez que me han estudiado desde el 2005."
—Y otra pregunta sobre Beijing: ¿no te presionó ser el abanderado
de la delegación?
"Lo asumí como algo normal, un honor, pero sin pensar mucho en
eso; no tuve presión. Yo sabía qué hacer en la competencia."
EN PLENO CAMPO
Cuando era niño vivía con su familia en pleno campo pinareño. Y
al preguntarle por más datos, y ver que no habló con claridad, me
recordó aquel inicio inolvidable de El Quijote: "En un lugar
de La Mancha..." Entonces, cuando él tenía 9 o 10 años de edad, se
mudaron para Herradura.
Allá, en Vueltabajo, su hermano Michel, otro supercompleto, ya
retirado, se involucró con el boxeo, y llegó, incluso, a medalla
olímpica de bronce en Atenas, donde Mijaín masticó rabia.
"A mí lo que me gustaba era lo que tuviera que ver más con la
fuerza. Un entrenador, Sergio Sosa, me embulló, allá por 1993 o
1994, y luego seguí. En la EIDE trabajaron conmigo Luis Forcelledo y
Carlitos Hernández, y en la ESPA, Juan Carlos Linares. Ya en el
equipo nacional lo hace Pedro Val."
—¿Y trabajaste en el campo?
"Sí, sembrando arroz, frijoles, mudando bueyes."
—¿Tu casa allá sigue con problemas?
"Sí, ello me tiene preocupado, con el pie un poco quitado de aquí
de los entrenamientos. Es a causa del huracán Gustav: falta la
placa, se llevó el garaje, el techo de zinc venezolano lo afectó un
poco."
UNA BUENA NOTICIA
El 29 de diciembre del 2007 recibió una buena noticia: por sus
méritos le sería entregado un automóvil Lada. Se lo entregaron pocos
días antes de Beijing. Ello le hace más fácil los traslados hacia
Herradura, donde logra una de las cosas que más le gustan: compartir
con la familia, incluidos padre, madre y tres hermanos. Aseguró,
ojalá sea completamente así, que maneja bien, y comparte hasta un
punto, sin unir bebidas y timón.
CÓMODA HABITACIÓN
Tiene buenas condiciones en la residencia deportiva del Cerro
Pelado. Ahora hay una cómoda habitación solo para él, antes
compartida con dos compañeros. Hablamos de cama amplia, aire
acondicionado, televisor en colores, pequeño refrigerador, closet,
mesa de noche, baño con espejo. Lo malo: para bañarse tiene que
subir un cubo de agua hasta el cuarto piso.
—¿Te es engorroso mantenerte en los 120 kilogramos?
"No. Cuando faltan 15 días para la competencia ajusto un poco la
alimentación. Lo que limito es comer fuera de hora, el arroz y los
frijoles... Me baso a partir de ese momento en proteínas y
vegetales."
—¿Qué planes tienes?
"Mantenerme aquí y seguir luchando por medallas para Cuba; llegar
a los próximos Juegos Olímpicos."
Un colega, el fotógrafo Ricardo López Hevia, me preguntó: "¿No
vas a defender a Mijaín?", refiriéndose a su fraternal pugna con el
vallista Dayron Robles por ser el atleta del año en Cuba. Una pugna
supuesta: teniendo en cuenta el espectacular desempeño de ambos, y
ser los únicos monarcas nuestros en Beijing, se podría pronosticar,
sin bola de cristal, que los dos recibirán esa distinción de forma
compartida (bienvenida si esta vez es así). Y contesté:
"No. Pienso que les debemos una entrevista a los lectores. A
Mijaín no le hace falta que lo defiendan". |