Los 201 milímetros registrados por los pluviómetros, equivalen al
368% de un promedio histórico bastante discreto (apenas 55 mm), que
habitualmente ha acentuado preocupaciones en el territorio.
Lluvias asociadas al huracán Paloma, en lo fundamental, han
dejado, sin embargo, un saldo positivo para los 23 embalses del
Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INRH) aquí, 11 de los
cuales se encuentran aliviando.
Contar hoy con el 84% de los 350 millones de metros cúbicos de
agua que puede retener la provincia, sitúa a ministerios como los de
la Agricultura y el Azúcar en condiciones mucho más ventajosas que
en años anteriores para enfrentar, en lo adelante, las necesidades
que demanda la producción de alimentos en esos sectores.
No menos tranquilidad le aporta noviembre a la siempre vital
actividad del abasto de agua a la población.
De acuerdo con información suministrada por la Máster en
Ingeniería Hidráulica Rosemaire Ricardo, subdelegada adjunta del
INRH en Las Tunas, presas como El Rincón (que beneficia a la
cabecera provincial), Jobabito (tributante hacia Guáimaro), Gramal
(en Manatí) o Playuela (en Majibacoa) hoy alivian; mientras, aunque
no están vertiendo, también presentan mejor estado que en años
anteriores otros embalses que aseguran ese servicio.
Aún así, el Consejo de Defensa Provincial —activado todavía—
sigue insistiendo en el imperativo de aplicar medidas que propicien
un uso más racional de ese recurso natural, para impedir que se
fugue por salideros en las redes, o como consecuencia del descuido y
de la negligencia en viviendas e instalaciones sociales, productivas
y de servicios.
Históricamente, Las Tunas ha "punteado" entre las la provincias
menos favorecidas por la lluvia, peculiaridad que se suma a la mala
calidad de los suelos, fuertes vientos, altas temperaturas y baja
presencia de las áreas boscosas o forestadas.