Cuando se produce el asalto al Cuartel Moncada ostentaba el grado
de sargento y como miembro de la guarnición militar tenía a su cargo
la defensa de esa fortaleza. Sin embargo, se negó a participar en
los crímenes cometidos contra los asaltantes y fue detenido y
condenado a prisión. Durante el alzamiento armado de Santiago de
Cuba, el 30 de noviembre de 1956, se fuga de la cárcel de Boniato
junto a otros revolucionarios y pasa a la clandestinidad. Iniciado
en la riesgosa lucha adiestra a numerosos combatientes en el manejo
de armas, hasta su incorporación al Ejército Rebelde donde integró
la Columna No.1 José Martí, al mando del Comandante en Jefe Fidel
Castro.
En la Sierra Maestra fue un experto en el uso de la ametralladora
e hizo leyenda su valentía en los combates de Estrada Palma, Pino
del Agua, El Jigüe y en otros que le valieron para obtener el grado
de Capitán.
En vísperas de la Batalla de Guisa defiende la Loma del Martillo
en la carretera de Bayamo a Guisa. Le había prometido al Comandante
que por donde él estuviera no pasarían los enemigos. Y así fue. En
medio del fragor de los tiroteos podía reconocerse la posición del
Capitán rebelde por el sonido característico de los disparos de su
ametralladora. Ese es Coroneaux, decía Fidel, distinguiendo su
peculiar tableteo.
Braulio Coroneaux no alcanzó a ver la victoria rebelde. Moría el
27 de noviembre de 1958 defendiendo su posición, por donde
ciertamente no pudieron pasar los enemigos.