Lisboa, 30 de noviembre (PL).— El XVIII Congreso del Partido
Comunista Portugués (PCP) proclamó hoy aquí que la solidaridad con
Cuba socialista es un imperativo de todas las fuerzas
revolucionarias y amantes de la paz.
La declaración aparece en la parte internacional de una
resolución política que adoptará la reunión y que también saluda el
aniversario 50 del triunfo de la Revolución Cubana el próximo 1 de
enero.
El texto destaca que en esos cinco lustros la isla caribeña
enfrentó permanentes campañas de injerencia, desestabilización y
agresión.
Sin embargo, Cuba se proyecta al mundo por sus conquistas
políticas, económicas, sociales y culturales y por la defensa
intransigente de su soberanía nacional y su ejemplo de patriotismo e
internacionalismo, expresa el documento.
Por eso, agrega, la solidaridad con Cuba socialista es un
imperativo de todas las fuerzas revolucionarias y amantes de la paz.
También resalta el ejemplo de Cuba, su defensa ante las amenazas,
los actos terroristas del imperialismo y el feroz y prolongado
bloqueo de Estados Unidos, así como la solidaridad de la isla con
otros pueblos.
En ese sentido, la resolución apunta que esa postura cubana ha
constituido un importante estímulo para las transformaciones
progresistas en Venezuela, Ecuador, Bolivia y otros países de
Latinoamérica.
Al mismo tiempo se refiere a las alianzas y procesos de
cooperación e integración existente en esa región, con especial
destaque para el ALBA (Alternativa Bolivariana para los Pueblos de
Nuestra América).
Señala que la evolución de la situación en América Latina en una
dirección antiimperialista constituye uno de los ejemplos más
estimulantes de avance liberador registrado desde la celebración del
anterior congreso del PCP hace cuatro años.
Los cambios en el poder verificado en varios países con el
impulso de fuertes movimientos populares propiciaron la adopción de
importantes medidas de carácter democrático y social y el abandono
de orientaciones neoliberales, añade.
Como prueba de esa transformación, el texto menciona el rechazo
al Acuerdo de Libre Comercio de las Américas que impulsaba Estados
Unidos y el avance del ALBA y del Mercado Común del Sur.
No obstante, alerta sobre la intensa actividad realizada por
Washington para tratar de revertir la situación y derrocar gobiernos
democráticamente elegidos a través del apoyo a las fuerzas más
reaccionarias.