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Las presiones de Estados Unidos para lograr el ingreso de Ucrania y
Georgia a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN),
reavivan hoy la irritación de Rusia frente a los países occidentales
que lo apoyan.
El tema regresa al campo del desencuentro entre Moscú y la
alianza militar, cuando está próxima la reunión de ministros de
Asuntos Exteriores de la OTAN en Bruselas, el 2 y 3 de diciembre
próximo.
Los dirigentes rusos, primero Vladimir Putin, y ahora el
presidente, Dmitri Medvédev, dejaron en claro que no tolerarán una
ampliación del bloque hacia el este, en desmedro de la seguridad
nacional.
Rusia, según el Kremlin, dará una respuesta adecuada ante tales
amenazas, incluido el proyectado escudo antimisil de Estados Unidos
en Europa.
Por si fueran pocas las tensiones que ha generado el espinoso
asunto en los últimos dos años, el embajador estadounidense en Kiev,
William Taylor, declaró ayer que existen otras vías para pasar "a la
próxima etapa" de ingreso en la alianza.
Se refirió a la posibilidad de que Ucrania y Georgia ingresen al
bloque sin que se les haya concedido a ambos países el Plan de
acción de membresía (MAP), como un paso previo para reunir los
requisitos de socios.
Como en la cumbre de abril celebrada en Bucarest, los 26 llegarán
divididos nuevamente a la cita ministerial de diciembre, ante la
negativa de algunos pesos pesados dentro de la alianza a la entrada
de las dos repúblicas ex soviéticas.
Analistas consultados por la publicación rusa Expert Online
sostienen que el presidente saliente, George W. Bush, intenta avivar
los nervios entre Moscú y Bruselas antes de su salida de la Casa
Blanca.
Consciente de la reticencia que causan tales planes a los aliados
europeos, el representante de Washington en Kiev dijo que de no ser
posible la concesión del MAP, "buscaremos otros caminos para hacer
lo que quieren los ucranianos, sus líderes y el gobierno".
Consideramos, subrayó, que Ucrania está lista para unirse a la
OTAN ahora. Se sabe que los países del Báltico y Polonia están
dispuestos a dar un espaldarazo a Washington en el tema.
Entre los opuestos sobresalen Francia, Alemania, Bélgica, Italia
y Holanda. Sus posiciones de rechazo se acrecentaron tras la
agresión de Georgia a Osetia del Sur en agosto y la intervención de
Rusia con una fulminante operación de imposición de paz.
Alexander Rap, politólogo del Consejo Alemán Sobre Política
Exterior, declaró a Expert Online que en Occidente no confían en
Ucrania al considerar que no ha cumplido con todas las obligaciones
para la integración en la alianza noratlántica.
Rap afirmó que no ocurrirá ninguna ruptura en la cumbre de
diciembre ya que Bush carece de autoridad para imponerse y por otro
lado, Ucrania y Georgia se han desacreditado en los últimos meses,
por lo que ningún aliado querrá arriesgarse, opinó.