Actualizado 1:45 p.m. hora local

Fuerte oposición chiita en parlamento iraquí a
pacto con EE.UU.

BAGDAD, 26 de noviembre (PL).— Un fuerte forcejeo político prevaleció en Iraq antes de la discusión hoy por el parlamento de un pacto militar con Estados Unidos, que busca legitimar la ocupación de las tropas extranjeras hasta finales de 2011.

La asamblea legislativa debe pronunciarse este miércoles sobre si avala o rechaza el denominado acuerdo de seguridad a largo plazo firmado la semana pasada por el gobierno del primer ministro, Nouri Al-Maliki, y el del presidente George W. Bush.

Las autoridades iraquíes que sostuvieron una difícil negociación con Washington, incluidas presiones y chantajes con la ayuda económica, consideran que pueden ganar con amplia mayoría de votos el último gran obstáculo para la ratificación del pacto.

Pero mientras el equipo de Al-Maliki ve el texto como la mejor esperanza para que Iraq restaure su soberanía y evite un resurgimiento del sectarismo, la bancada legislativa leal al clérigo chiita Muqtada al-Sadr lo tildó de humillante para el orgullo nacional.

El portavoz oficial de los sadristas, Ahmed al-Massoudi, afirmó hoy que aún están resueltos a rechazar el documento conocido también como Acuerdo para el Estatus de las Fuerzas (SOFA, en inglés), por considerarlo anticonstitucional.

En medio de las tensiones y la expectativa, la presidencia del parlamento iraquí decidió aplazar en dos horas la sesión prevista para esta tarde y solicitó el retiro del numeroso contingente militar emplazado en los alrededores del hemiciclo, recordó al-Massoudi.

La suerte de los 145 mil efectivos norteamericanos destacados aquí fue sometida a dos lecturas anteriores por parte de los diputados, en las cuales otros sectores políticos también expusieron sus reservas.

El principal bloque árabe sunnita presentó una lista de demandas y objeciones que desea aclarar antes de emitir su voto, y que van desde radicales reformas políticas hasta amnistía para prisioneros.

La aprobación del acuerdo implicará la legitimación de la ocupación militar norteamericana en este país, después de que expire en diciembre próximo el mandato dado por la ONU tras la invasión de 2003.

 

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