Madrugar a los tramposos

ALFONSO NACIANCENO
alfonso.gng@granma.cip.cu

La Agencia Mundial Antidopaje (AMA) dará a conocer en mayo del 2009 la lista de los organismos incumplidores de su código de conducta, a pesar de que estos lo ratificaron.

Esta relación debió publicarse ayer, sin embargo, el australiano John Fahey, director de la Agencia, aseveró que continuarán colaborando con los más de 100 países firmantes de la Convención Internacional contra el Dopaje en el Deporte, porque algunos todavía no acaban de organizarse a favor de fortalecer la lucha contra tan negativa práctica. La Convención —suscrita por Cuba— es respaldada por la UNESCO (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura).

A pesar de que la AMA combina recursos deportivos y gubernamentales para mejorar, complementar y coordinar los esfuerzos por educar a los deportistas sobre los perjuicios del dopaje, reforzar el ideal del juego limpio y sancionar a los que se engañan a sí mismos y a su nación, existen fuerzas empeñadas en ir contra la corriente, especialmente dentro del profesionalismo.

¿Qué se puede esperar de quienes como el ciclista belga Niels Albert afirman que "ganar el Tour de Francia sin doparse es imposible"?... porque la carrera de tres semanas de duración transcurre en condiciones adversas del clima y el terreno. La lógica desventaja la cargan los que, como reconoció Niels, no utilizan esos "buenos productos".

En 22 controles de rutina correspondientes a 13 de los participantes en el Tour del 2008 se hallaron anomalías. Ayer, la Agencia Francesa de Lucha Contra el Dopaje, suspendió por dos años al español Manuel Beltrán de toda competición en suelo galo al comprobar que consumió Eritropoyetina (EPO). También están sujetos a investigaciones pedalistas de Austria, Alemania e Italia.

Exhibían elevados niveles de hematocrito, proporción del volumen de sangre ocupado por los glóbulos rojos, que si se incrementa hasta el límite puede indicar la presencia de la EPO. Este producto estimula a la médula ósea a crear glóbulos rojos, el cuerpo recibe más oxígeno y aumenta su resistencia.

Aceptar que solo a partir del fraude se puede ganar es santificar la trampa. Otro caso lamentable fue el de la ciclista española María Isabel Moreno (consumidora de EPO), primera en salir a la luz pública en Beijing’08, lid estival donde se detectaron 15 casos, ocho ya ratificados y otros siete en proceso, según afirmara recientemente Jacques Rogge, presidente del Comité Olímpico Internacional. En la capital china pasaron de 4 500 las pruebas, un 25% más que en Atenas’04, donde hubo 26 positivos.

En septiembre de este año, Patrick Schamarsch, director médico del COI, viajó a Grecia con el interés de colaborar con la justicia de esa nación en la investigación de 15 jóvenes de atletismo, natación y levantamiento de pesas, incluida Fani Halkia, campeona de los 400 metros con vallas en Atenas, descalificados días antes de los Juegos de Beijing.

Aunque se habla una y otra vez sobre los riesgos a los que conducen las sustancias no autorizadas, es preciso continuar en el empeño por desbrozar el camino en aras de que el deporte cumpla su papel de poderoso vehículo para afianzar la paz, fomentar las relaciones humanas, el respeto mutuo y la comprensión entre los pueblos, ideales que Cuba siempre ha defendido.

El uso de esos productos prohibidos pueden acarrear problemas cardiovasculares, enfermedades hepáticas y renales; dependencia psicológica y física, y, en oportunidades, son causa de muerte. La gama de lesiones se ha incrementado debido a la práctica del dopaje por vía sanguínea y la manipulación genética destinada a realzar el rendimiento deportivo.

Son conocidos otros ejemplos de esta censurable práctica en el atletismo, como el de la velocista Marion Jones, despojada de sus medallas olímpicas, y el de renombrados peloteros profesionales norteamericanos. No es nuestra intención citar nombres en cada uno de los deportes, solo hacer una invitación a meditar sobre cuánto se aportará a la salud humana si se insiste en este empeño de madrugar a los tramposos.

 

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