Sin etiquetas ni fronteras

Amelia Duarte de la Rosa

Foto: ARNALDO SANTOSUn hecho real, la historia de Charles Moates, joven afronorteamericano que tuvo la audacia de transmitir mediante su música, mensajes de paz y fraternidad en un barrio marginal de Chicago en 1969, es el argumento del musical Streetlight con el que debutó el grupo italiano de artes performáticas Gen Rosso en distintos escenarios del país.

El espectáculo, espejo de la diversidad étnica y multicultural, lleva a escena diversos estilos danzarios como el rap, hip hop, funky, pop, rock and roll, el tango y las llamadas músicas étnicas.

Una batería roja, presente en todas las funciones del grupo, disímiles instrumentos musicales, montaje de videos y un llamativo juego de luces fueron algunos ingredientes visuales y sonoros de la escenografía, que recreó en el vestuario y la utilería la línea estética de los años sesenta..

"Tenemos un sueño, que todos sean uno", es el mensaje de esperanza lanzado al espectador por los músicos, cantantes y bailarines de Gen Rosso, compuesto por 17 artistas provenientes de Brasil, el Congo, Kenia, Tanzanía, Argentina, España, Italia, Suiza, Filipinas y Polonia.

Con un amplio programa —16 actos— Streetlight incorporó a la escena del capitalino teatro Mella a jóvenes bailarines de distintas compañías cubanas y a estudiantes de artes plásticas del Instituto Superior de Arte y de la escuela de música Amadeo Roldán.

Gen Rosso, invitado a nuestro país por el Consejo Nacional de las Artes Escénicas, fue fundado en 1966 por Chiara Lubich (Premio UNESCO por la Educación a la Paz).

 

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