La vida entre números

Alumnos de Física Nuclear, Radioquímica, Matemática y Química demuestran que sus días de estudiantes trascienden las clases y los libros

KATIA SIBERIA GARCÍA

Para quienes imaginan a un matemático con eternos libros bajo el brazo, hosco y sin tiempo extracurricular, ahí está Héctor Raúl con su promedio por encima de cinco puntos, su noviazgo de tres años, sus chistes, su cine y su deporte, demostrando, precisamente, lo contrario.

Los estudiantes universitarios viven jornadas intensas.

Quienes se apresuran en definir a los físicos nucleares y alegan apariencias al estilo Einstein, y días, semanas y meses solo de ciencias, se asombrarían con Danilo o Alianna.

Con un químico bailarín que consigue despertar un movimiento cultural alejado de laboratorios; con radioquímicos de guitarra, literatura...coqueteando con el periodismo, también quizás, llegaría la duda.

Todos, deshaciendo estereotipos, imponiéndose a las carreras menos comunes y divulgadas. Estudiantes que viven entre números y no por ello renuncian a una universidad plena, comprometida.

La universidad cubana de hoy hace revolución a pensamiento y acción. Pero no es acción riesgosa ni sangrienta: atrás quedan los años 50 en que la colina vio precipitarse a cientos de discípulos contra la tiranía.

Entre festivales artísticos, copas deportivas, jornadas de conocimiento, marchas, debates, fiestas y amigos, viven ahora los estudiantes. Las excepciones no se encontraron.

Un día de estos

"Algunos piensan que los matemáticos son introvertidos y se vinculan menos a la vida social. Yo estoy en cuarto año y en mi aula no hay nadie así". En mi caso, explica Héctor Raúl Fernández Morales, practico deporte y me gusta mucho la música. Vivo días normales, me levanto a las 7 a.m., recibo las clases en la mañana y en la tarde estudio o imparto clases porque soy alumno ayudante, pero encuentro tiempo para salir con mi novia, ir al cine...Sé que hay temor en los jóvenes por esta carrera, que no es popular y la desconocen, pero nuestros días aquí no son menos agradables que en cualquier otra facultad, aclara.

Para Raiko Rivera, estudiante de cuarto año de Química, la realidad ha sido igual de gratificante. Las tardes de laboratorio, la ayudantía, sus notas le exigen tiempo, sin embargo, hace de la danza entrega de rigor y contagia a los demás con su espíritu.

Se puede lograr un título de oro y tener una vida más amplia. Estamos en el trabajo voluntario, en la tribuna, somos muy diversos, afirma Raiko satisfecho.

Frente a la Universidad de La Habana se divisa otra, menos conocida: el Instituto Superior de Ciencias y Tecnologías Aplicadas que sus estudiantes de Física Nuclear, Radioquímica, Ingeniería Nuclear y Meteorología popularizan con sus resultados académicos.

Pero las horas dedicadas a las asignaturas de Neutrónica, Métodos Nucleares de Análisis, Óptica o Ecuaciones de la Física Matemática, no excluyen los ciclos de cines, los conciertos, las adecuadas horas de sueño, los amores, y todo lo normal.

Reinier Oropesa y Ramón Miranda, ambos en tercer año de Radioquímica, sonríen ante los criterios que ellos mismos sostenían antes de ingresar a esta carrera. "No sabíamos de qué trataba, nos enteramos y comenzamos a prepararnos". Tanto fue así para Ramón que hoy posee un promedio de 5.93 puntos y confiesa que asiste a las ferias y frecuenta los conciertos de trova.

Los comentarios de amigos que se suman apuntan a Danilo Berdote como ejemplo de versatilidad. Este alumno de tercer año de Física Nuclear considera que la Universidad va más allá de las clases; "aquí uno se codea con personas magníficas, y ese encanto compensa la rigurosidad del contenido de las materias", declara.

Para estos estudiantes una de las mejores enseñanzas es la planificación de su tiempo. En esta carrera aprendes a tener prioridades, explica Ramón.

Alianna Gómez también ha aprendido esa lección. Esta universitaria de segundo año en Física Nuclear es alumna ayudante, y según la descripción de su vida, los días parecen interminables.

Pedro González, alumno de Ingeniería Nuclear, sorprende con una canción para los Cinco Héroes. Él integra Talla Extra, un grupo que exige libertad para René, Ramón, Gerardo, Fernando y Antonio. En su letra va una de las tantas formas que los estudiantes cubanos encuentran para ser consecuentes con estos tiempos.

 

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